Tony Cañas: inspirado por Alicia Alonso

En 1965, Tony Cañas realizó su primer trabajo con la prima ballerina assoluta al maquillarla para el personaje de Odette-Odile. Entonces le dijo: «Quiero ser una lágrima». Tanto tiempo después recordaría que «fue una revelación de la grandeza del arte del ballet y de esta mujer».

Con la vasta obra de Tony Cañas, el maquillaje teatral deja de ser un acto decorativo para integrarse plenamente a la obra.

Formó parte de diferentes agrupaciones, desde 1961, como el Conjunto Dramático Nacional, el Conjunto Folklórico Nacional, Danza Nacional de Cuba, Teatro Estudio, el Teatro Musical de La Habana, la Opera de Cuba y el ICAIC.

Su primer trabajo con el Ballet Nacional de Cuba fue en 1964. A partir de ese instante se convirtió en un personaje indispensable para crear atmosferas, sus manos recorrieron la geografía de los rostros imprescindibles de cada ballet y especialmente el de Alicia Alonso.

En su expresión artística reside lo esencial de este creador: llevar a cada rostro una emoción que se traduzca en dolor, magia, fantasía, amor, maldad…, al tiempo que recorre diferentes épocas y estilos coreográficos.

En reconocimiento a su valiosa labor, el maestro Cañas ha recibido numerosos galardones, entre ellos, la Medalla Raúl Gómez García, la Distinción por la Cultura Nacional, la Medalla Alejo Carpentier y el Premio Anual del Gran Teatro de La Habana. Y ha extendido su experiencia a múltiples interesados en Cuba y en el Mundo.

Texto: Departamento de Prensa del Ballet Nacional de Cuba