El péndulo entre estilos

Hay fenómenos o procesos del mundo físico o material que también ocurren en los terrenos del pensamiento y hasta en los del arte. Así sucede, por ejemplo, con la llamada ley del péndulo; o sea, ese proceso mediante el cual un péndulo, se desplaza hacia un lado; pero, llega a un punto en que comienza a recorrer el camino inverso  hasta el otro extremo, para luego repetir la misma cosa.

En cierto sentido algo parecido ha ocurrido con algunos aspectos a lo largo de la historia de la música. Es el caso del comportamiento de la voz cantada.

En el Renacimiento, las líneas cantadas de una ópera, decursaban con un diseño más bien lineal, más cercano al del discurso hablado; o sea que no había grandes cambios en la altura del sonido, ni saltos, ni floreos, en el decurso de la melodía.

Sin embargo, a partir de cierto momento, empezó a ocurrir todo lo contrario. O sea, que el péndulo comenzó a moverse hacia el otro extremo, y la melodía fue adquiriendo cada vez más soltura. Era menos lineal, hasta llegar a un diseño o dibujo que asciende o desciende, en un constante movimiento en las notas y en los sonidos.

Evidentemente, la ópera y el canto habían pasado del estilo renacentista al llamado estilo barroco.

Ejemplo del canto renacentista, más lineal y con un ritmo más cercano al del discurso silábico del texto, lo relata el aria de Neptuno de la ópera El regreso de Ulises a la patria de Claudio Monteverdi; y como referencia del otro extremo del péndulo, el del canto profusamente florido y ornamentado del estilo barroco inmediatamente posterior al Renacimiento, se cita la escena final de la ópera Matilde di Shabran de Gioachino Rossini.

Ángel Vázquez Millares