Del plagio y la habanera de Carmen
En nuestro idioma hay una palabra con una resonancia nada agradable: «plagio» que procede del latín, con el significado de «secuestro».
Sin embargo, cuando usamos el término lo hacemos con su otra acepción: la de copiar (en lo sustancial) obras ajenas, dándolas como propias.
En ese sentido plagiar es como robar una idea, un texto, una imagen, una música o un diseño creado por otro sin citar la fuente original, haciendo creer a los demás que es suyo. Por supuesto que el plagio es una violación de la propiedad intelectual y como tal está sometida a marcos jurídicos.
Sucede que al menos, en la música, el empleo de materiales de otros autores es más frecuente de lo que imaginamos, llamándolo benévolamente: «usos» o «préstamos». Incluso se da también el caso de autores que toman ciertos elementos de una obra propia para utilizarlos en una siguiente.
Algunos ejemplos en la ópera dan cuenta de ello, como la habanera de la Carmen de Georges Bizet.
Por Ángel Vázquez Millares