Hace más de un lustro: en 2015, el Premio Cubadisco nominó en la categoría de Música de Cámara al compacto Yalil Guerra: Trabajos para orquesta de cuerdas, por el ensamble Solistas de La Habana, bajo la dirección de Iván Valiente, que entonces vino a repercutir entre las realizaciones para ese formato.
Recoger la obra de un determinado compositor, siempre denota admiración con una buena dosis de amor por su obra, como un arduo y riguroso trabajo de investigación y ensayos para aproximarse a un lenguaje y modos de hacer compositivos determinados.
Este último aspecto quedó expresado con creces, en el fonograma, por los intérpretes del repertorio de Yalil Guerra; y, sobre todo por el director, Iván Valiente, quien se aventuró a interpretar la obra de un cubano poco conocido en su país, hasta ese momento.
Por otra parte, los trabajos para cuerdas de Yalil Guerra bien merecen una mayor difusión, ya que poseen voz propia y son deudores de las sutiles esencias sonoras de su tierra.
Cada una de sus obras se alejan de la banalidad o el populismo, dos características lamentablemente habituales por estos tiempos. Todo lo cual llama la atención, ya que la riqueza de todo país está en su diversidad y no en la especificidad de un artista o de un género determinados.
Mientras más diversos seamos, más ricos seremos. Esta es una de las enseñanzas que propone Yalil Guerra: Trabajos para orquesta de cuerdas por el Solistas de La Habana, fonograma perteneciente a RYCY Productions, en California.
Grabado en la Biblioteca Nacional José Martí y en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís por el propio Yalil Guerra y masterizado por Oscar Autié, al compacto solo le hacen falta unas breves notas discográficas. Sin embargo, un buen disco se explica por sí mismo, y este es el caso.
*El autor es compositor e instrumentista, profesor de la Universidad de las Artes y realizador de programas en CMBF, Radio Musical Nacional.
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