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Un diseño de permanente visualidad

Diseño de Martínez Pedro para el logotipo de la UNEAC. Foto: UNEAC

Hacia la década de 1960, al pintor Luis Martínez Pedro se le citaba entre las figuras más notables de la vanguardia de las Artes Plásticas en nuestro país, reconocido exponente del arte abstracto, galardonado en 1953 con dos de los premios otorgados en la segunda Bienal de Sao Paulo, en Brasil.

Al paso del tiempo, llegó a ser identificado en la historia del arte como «el pintor de aguas territoriales o el pintor del mar», por series que relatan es persistencia en su obra. Sin embargo, aquella fue solo una pequeña parte de su producción pictórica, donde también destacan formas del dibujo, la escultura e incluso la cerámica; a lo que sumó una mantenida actitud participativa en el proceso social que acompañó el triunfo de la Revolución.

Así fue como llegó a ser uno de los asistentes al Primer Congreso Nacional de Escritores y Artistas de Cuba que acordó, en agosto de 1961, la fundación de la UNEAC. Electo allí entre los integrantes de su primer Comité Nacional y del Secretariado de Artes Plásticas de los comienzos, le encomendaron el diseño del logotipo que (desde entonces) acompaña la historia de tantas aportaciones de la organización donde se agrupa nuestra vanguardia artístico-literaria.

Sencillo, en sus formas, juega (entre la linealidad y el círculo) con las iniciales de la organización. La historia que le dio origen recuerda que en los primeros bocetos el diseño no contemplaba la ene, incorporada después para dar mayor equilibrio y denotar el calificativo de unión (más allá del criterio nacional de la organización).

La investigadora Odalys Borges, museóloga del Palacio de la Revolución y autora del libro Luis Martínez Pedro, Revelaciones, asegura que los colores ya habían sido utilizados por el artista, cuando concretó una serie en homenaje a la gesta del 26 de julio y utilizó entonces los tintes negro, blanco, gris y rojo: los mismos que siguen identificando a la organización.

Pero aquel, no fue el único vínculo creativo de Martínez Pedro con la UNEAC, quien también tuvo participación en el cartel de René Portocarrero para identificar el histórico Primer Congreso de Escritores y Artistas de 1961, y diseñó varias portadas para la Revista Unión en 1964, mientras proseguía su rica hoja creadora que hoy es referente entre todo el patrimonio plástico cubano.



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