La labor como solista del pianista cubano Marcos Madrigal es reconocida, no solo en las fronteras del país, también tiene especial prestigio en el continente europeo. Esta vez la singularidad de 2020 para la carrera del artista, como parte del Hemisphaeria Trío es el álbum Songs of Nature and Farewell, que diera a conocer el pasado 12 de junio en la internet.
La agrupación pronto regresará a los escenarios, según declaró el propio Madrigal en sus redes sociales, los próximos 5 y 8 de agosto en Monopolios para el festival de música de cámara Ritratti Music Festival. Compartirán escena con el violoncellista Enrico Bronzi, el acordeonista franco-italiano Richard Galliano y otros artistas.
¿Quiénes integran el trío?
El Hemisphaeria Trío está conformado por la soprano italiana Damiana Mizzi, una joven cantante que ya cuenta con una exitosa carrera. Ella ha colaborado regularmente con maestros como Ricardo Mutti. En la última temporada ha participado en producciones en la Fenice de Venezia o en el Teatro Bolshói de Moscú.
También participa Roberto Mansueto, joven violonchelista italiano. Uno de los más jovenes cellistas de la Orquesta Sinfónica de la Accademia Nazionale di Santa Cecilia. El tercer elemento soy yo, Marcos Madrigal.
Para nuestro primer fonograma contamos con la presencia de Andrea Oliva, primer flautista de la Orquesta Sinfónica de la Academia Nacional de Santa Cecilia en Roma, que además de ser un excelente solista colabora con orquestas en todas partes del mundo y con muchísimas agrupaciones de cámara.
Para dar a luz a un disco se requiere de la paciencia, delicadeza, inteligencia y dedicación de los artistas que aman el producto y lo harán nacer.
Sobre el proceso creativo y de concepción de Songs of Nature and Farewell lanzado el pasado 12 de junio por la Casa Da Vinci Publishing, conversó Marcos Madrigal con CMBF Radio Musical Nacional.
El hecho de ser un trío atípico por la conformación es decir, formado por una soprano, un violonchelista y un pianista; el repertorio es mucho más reducido y complejo y esto conlleva a la realización de un álbum conceptualmente válido y a la vez algo más complejo.
Pasaron meses para grabar, desde que decidimos hacer el disco hasta tener conceptualmente el repertorio. Por supuesto, después prepararlo conllevó otros meses de trabajo.
El momento de grabación en sí, fue mucho más corto y reducido porque en dos sesiones y media debíamos hacer toda la grabación de Songs of Nature and Farewell. Después comenzó todo el proceso de postproducción; proceso que también es engorroso y largo. Por lo cual la producción de un nuevo fonograma puede llevar años.
¿Qué significación tiene para su carrera?
Cada disco es un camino que se empieza a recorrer y termina casi con el nacimiento de un «hijo artístico». Este, después de lanzado empieza su vida.
Quien ha seguido mi carrera sabe que siempre he estado enamorado de la música de cámara y he abogado por difundirla, promoverla y grabarla; entonces este nuevo proyecto camerístico por supuesto tiene mucho significado, además de realizarlo con artistas que admiro y también amo porque son parte de mi vida pues son también amigos.
Esta «nueva niña», este proyecto que nace y se ha lanzado este 12 de junio tiene un grandísimo significado para mi carrera y para mi vida.
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