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Tomás Marco: un nombre electroacústico (+ Video)

Tomás Marco. Foto: Internet

En diciembre de 2020, Tomás Marco fue proclamado director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, suceso que retornó al artista a la escena musical mundial.

Premio Iberoamericano de la Música Tomás Luis de Victoria en 2016, el también Premio Nacional de Música en 1969 y 2002, discípulo de Bruno Maderna, Pierre Boulez, Karlheinz Stockhausen, Gyorgy Ligeti y Theodor Adorno, desde 1998 es Doctor Honoris Causa de la Universidad Complutense de Madrid, cuya labor intelectual ha quedado plasmada en reconocidos libros como Pensamiento musical y siglo XX (2003) e Historia cultural de la música (2008).

Como compositor, algunas de las obras de Tomás Marco reúnen códigos estilísticos de diferentes períodos musicales, dato que puede apreciarse en el contenido, la estructura y el género de piezas como Misa básica para violín y dos coros (1978), Ceremonia barroca para conjunto instrumental (1991) y la ópera de cámara El Caballero de la Triste Figura (2005).

En el libro Escuchar la música de los siglos XX y XXI (2017), plantea su propio concepto de música electrónica, de utilidad para comprender su posicionamiento sobre el tema, y sus reflexiones respecto a la realidad del género en la contemporaneidad.

«Aunque la música electrónica nació como una forma de música culta en Occidente, a partir de los años 90 comenzó a difundirse y popularizarse. En la actualidad existen, pues, dos polos muy diferenciados: el de la música electrónica culta y el de la música electrónica de baile que se subdivide en géneros como el house, el techno, el trance, el drum and bass o el dance pop. Desde 2000, y a medida que la tecnología informática se ha vuelto más accesible, la música electrónica ha colonizado y casi monopolizado los clubes nocturnos, del mismo modo que ha traspasado las fronteras de lo puramente experimental para congregar a millares de personas en fiestas y festivales», reconoce en el volumen.

Nótese que el autor comprende la electroacústica y la electrónica como partes de un proceso histórico con finalidades y espacios musicales diversos y cambiantes debido a múltiples mediaciones históricas, tecnológicas y musicales.

Debe destacarse que aunque no está expuesto en este concepto, lo comercial en la electrónica convive con la vertiente de concierto que también perdura con salud; aunque con unos índices de audiencia mucho menor. 

Luego de historiar la música electroacústica, al nombrar las acciones de grandes como Pierre Henry, Pierre Schaeffer, Maurices Bejart y Karlheinz Stockhausen; Tomás Marco plantea un argumento de gran utilidad para comprender la escena actual de este género.

«Pero todo cambió cuando el transistor se empleó universalmente y Robert Moog comenzó a comercializar desde 1864 el sintetizador y, desde 1970, lo que fuera llamado como mini-moog, que era el primer sintetizador portátil. Ello permitía realizar electrónica en vivo, además de un uso inmediato, lo que hizo que la música electrónica pasara a la música industrial, ya que incluso se podía hacer con ella música tonal. Lo que había empezado siendo una aventura estética y científica de los compositores de vanguardia acabó popularizándose a niveles de consumo», expresa igualmente en su libro Escuchar la música de los siglos XX y XXI

En el artículo titulado La música electroacústica en España (1998), su autor, Andrés Lewin-Richter, ubica a Tomás Marco en un momento crucial para la historia del género en ese país; se trata de la fundación en 1966 del Estudio Alea patrocinado por la familia Huarte Luis de Pablo.

En la siguientes décadas, una acción que marca su carrera fue la creación del laboratorio de electroacústica, durante su etapa como Director del Centro para la Difusión de la Música Contemporánea entre 1985 y 1995.

Conocer a Tomás Marco, su obra y aportes fundamentales en la escena electroacústica es estudiar la producción musical de un autor apenas nombrado. Una aproximación a su pensamiento podría comenzar con la asistencia virtual a la conferencia que brindara Marco en 2016 en la Fundación BBVA titulada Escuchar la música de los Siglos XX y XXI. Considerese esta una excelente oportunidad para conocer y disfrutar de la música contemporánea.




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