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Siglos de tradición coral en Suecia

Coro sueco St Jacobs. Foto: Internet

Durante poco más de dos décadas, en las que participé con regularidad en festivales corales internacionales, compartir el programa con agrupaciones suecas siempre fue garantía de resultado artístico consumado; y si se trataba de eventos competitivos, era conocido de antemano que la disputa por alcanzar un premio debía ser reto arduo y laborioso, si algún coro sueco optaba por lo mismo.

Esta garantía de calidad en las agrupaciones corales suecas tiene su historia, aunque en comparación con otros países de Europa (como Alemania, Inglaterra, Francia o Italia con un extenso historial), la tradición coral de Suecia no es muy larga. Pero su práctica musical en general sí lo es y se remonta a épocas anteriores al cristianismo como lo demuestran numerosos instrumentos musicales descubiertos en sitios arqueológicos habitados por los vikingos.

Específicamente, los coros exhiben un gran arraigo popular en este territorio escandinavo que se consolidó entre los años 1910 y 1925 cuando se formaron en todo el país un gran número de asociaciones corales.

Luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial, el Departamento de Música de la Radio comenzó una necesaria y trascendente labor en pos de establecer contactos con los más distinguidos compositores europeos del momento. De modo que, autores como Igor Stravinski o Paul Hindemith, entre otros, aceptaron la invitación de visitar la ciudad de Estocolmo para montar sus novedosas obras, sirviéndose del ya prestigioso coro de la Radio Sueca.

Hoy Suecia es uno de los países donde su población participa más activa y masivamente en esta manifestación. De hecho, de sus más de nueve millones de habitantes, se calcula que entre 500 y 600 mil personas forman parte de un coro, lo cual es un número ciertamente elevado.

Mientras, el sello distintivo de las agrupaciones corales suecas ha sido catalogado como «sonido nórdico», el cual aflora sobre todo en un amplio repertorio internacional a capella que se vale de una excelente calidad de sonido: ligero y trasparente, sin abusar del vibrato, y con una afinación impecable rozando con lo sideral.

En cuanto a la interpretación del repertorio nacional creado para coros, el folklore sueco en la música contemporánea muestra una enorme vigencia, y son muchos los compositores que emplean materiales basándose en las características de su propio lenguaje (equilibrada entonación de su lengua, rica resonancia, pocos diptongos y consonantes débiles)

Así, más que una práctica, la tradición coral sueca crece cada día, y muchos jóvenes forman parte activa de las agrupaciones corales en este territorio europeo, lo que sin dudas contribuye a que la  «sonoridad nórdica» continúe  atornillada en los planos estelares de la música coral de todo el mundo.



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