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Setenta años sinfónicos en Matanzas

Orquesta Sinfónica de Matanzas dirigida por su titular José Antonio Méndez Padrón. Foto: Félix González/Radio 26

En 2020 la Orquesta Sinfónica de Matanzas llegó a sus 70 años. La institución que hoy escribe su historia con las nuevas generaciones, tiene décadas de riqueza cultural junto a grandes personalidades de la música en el país, y nuevos que llegan.

Para rememorar los pilares y años fundacionales, el pasado, presente y futuro de la relevante agrupación, CMBF Radio Musical Nacional dialogó con César Eduardo Ramos, joven director adjunto de la orquesta.

Realizó un recorrido por las batutas que han guiado el camino de este conjunto instrumental sinfónico, creado en 1950 por la Sociedad Amigos de la Cultura Cubana y el Ateneo de Matanzas.

«En los primeros años fue decisiva la labor de Mario Argenter, Reinold Alvarez y Rafael Somavilla. Estos tres músicos se encargaron de encaminar los primeros pasos. Específicamente, Argenter y Álvarez se dieron a la tarea de buscar a los instrumentistas y directores. El compromiso con los patrocinadores era ofrecer un concierto anual», recordó.

Fue Argenter quien ocupó la dirección titular al institucionalizarse la orquesta en 1962, a quien continuó Somavilla, en los años setenta fue R. Álvarez y hacia la década de 1980, subió al podio Roberto Sánchez Ferrer.

«En ese período vinieron excelentísimos directores a conducir el conjunto, entre ellos Manuel Duchesne Cuzán, Jorge López Marín y Guido López Gavilán. Luego por un concurso de oposición toma la batuta Tomás Fortín. Muchos solistas nacionales y del entonces campo socialista eran invitados a realizar conciertos», rememoró César Eduardo.

«Elena Herrera fue quien condujo certeramente la orquesta hasta el estrellato pleno, los músicos realizaron numerosas grabaciones e incluso giras a Asturias en España e Italia. Luego de su partida a Brasilia, asumió el puesto Enrique Pérez Mesa, discípulo de ella, quien supo continuar la labor de la maestra. Entrado el siglo XXI tenemos nombres imprescindibles en la dirección como Jenni Delgado y más tarde Yleana Molinet».

Ahora el titular es Jose Antonio Méndez Padrón: «el profe Pepe como le decimos todos. Además de su talento, constancia y conocimientos musicales, resulta una de las batutas más destacadas de Cuba en estos momentos. Realmente es un placer poder tenerlo como director titular. La orquesta está tomando otro rumbo después de cierto tiempo de inestabilidad debido a la inexistencia de nuestra sede, que estuvo destruida durante un largo período».

Para la vida de una provincia son cruciales las alianzas entre sus instituciones culturales y pedagógicas. No es diferente en el caso de su Sinfónica, ligada la academia como cantera fundamental para su formato.

«Siempre hemos tenido una estrecha relación con la  Escuela Profesional de Matanzas, sobre todo cuando cerró la Sala White y la biblioteca fue nuestra sede temporal. Siempre nos hicieron falta violines en la plantilla, y a medida que el Conservatorio crecía nos iba dotando de egresados. Se hicieron variantes y planes especiales y algunos estudiantes se graduaron antes y pasaron a formar parte de la orquesta; otras veces, aún sin terminar carreras, hacían sus prácticas pre profesionales con nosotros».

Aseguró César Eduardo Ramos que en la actualidad se realiza una captación un año antes, «para traer así a los mejores como servicio social. Con la academia, siempre ha sido una relación muy cercana y fructífera para ambas partes».

Calificó también de creciente la excelencia del conjunto, «lo cual parece que se debe a dos elementos fundamentales: la dirección y el repertorio; enlazados por el clasicismo vienés», argumentó.

«Desde hace dos años, con el profe Pepe como director titular, ha habido una revolución grande con las obras de nuestro catálogo. Tenemos una orquesta de gran formato conformada por jóvenes. Sin embargo, muchos de ellos no tienen experiencia previa como músicos de atril, y una de las maneras para aprender es el acercamiento a Haydn, Mozart, Beethoven y Schubert. Por tanto, desde la llegada de nuestro director titular ha habido una maratón de obras de Mozart y eso ha ayudado a unir y reformar el estilo de interpretación».

En la selección del repertorio, repercute su actual nómina, «por la carencia de instrumentistas en nuestros atriles, sobre todo violín y cello», aseguró. De ahí, que a la Orquesta Sinfónica de Matanzas hoy le sea imposible asumir la interpretación de una Quinta o Sexta sinfonía de Tchaikovsky, una de Brahms, u obras románticas de gran envergadura, según el criterio del novel director adjunto de la formación.

«Nos concentramos en piezas clásicas, y algunos contactos con otros estilos y países, para así tener un catálogo de obras lo más amplio posible. También pensamos en el público y sus intereses por un recital con un título atractivo, como fue el concierto del 19 de diciembre al que dimos del nombre de Voces Nórdicas. Tener temáticas como premisa puede atraer audiencia para que una vez en la sala, disfrute y aprenda al mismo tiempo. Esta es una de nuestras estrategias», reconoció igualmente.

Por último, César Eduardo Ramos habló del futuro de la Sinfónica de Matanzas de la mano de su propia historia, entre la experiencia que le rodea: «Los intérpretes que llevan varios años junto a nosotros, son hoy día grandes motores impulsores», subrayó.

Se refirió de manera particular a Elvira Santiago, pianista de la orquesta que ha fungido como solista en disímiles ocasiones, de amplio reconocimiento. «Ella en sí misma es una enciclopedia de la música de concierto, y debido a su experiencia siempre le pedimos consejos. La tenemos muy presente para trazar nuestro camino futuro».

En su criterio, esa interrelación asegura la tradición sinfónica de Matanzas. «Pensamos en la importancia del conocimiento de la historia para tomar sentido de pertenencia. De esta manera mantenemos el amor y el apego a la orquesta», consideró.

«Estamos centrados en nuestro trabajo para que los músicos ganen en calidad artística y humana. Nos proponemos ofrecer al público matancero el mejor concierto posible, para recuperar la audiencia numerosa de otros tiempos, mientras insistimos en la importancia de que las instituciones culturales de nuestra ciudad entiendan su fortuna por tener una orquesta sinfónica en la provincia. Esta es una institución que se debe mantener y salvar, por la gloria entregada a nuestra Matanzas y a sus músicos».

  • Junto a todos esos maestros fundamentales, recuerdo también, con especial cariño, el trabajo del violinista Alberto García, quien asumió la dirección de la orquesta en diversas temporadas. También jugó un rol importante en el fomento de conjuntos de cámara en la Escuela Vocacional de Arte de Matanzas y en la selección de jóvenes estudiantes que fueron programados junto a la orquesta, en conciertos a sala llena... Javier Ruiz (pianista), Félix Jesús Alonso (clarinetista), entre otros.

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