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Qué es difícil hablar de sexo en paz

Joel Angelino en Sexo sentido. Foto: YouTube

Cuando se sabe que un texto sobresaliente en la dramaturgia planetaria va a subir al escenario se crea una expectación particular. 

Quiero hablarles de la curiosidad y también la desazón que creó en mi el estreno de Sexo Sentido, un texto que creía tenía como origen Tengamos el sexo en paz de Darío Fo, Premio Nobel de Literatura.

Tengamos el sexo en paz, cuando se estrenó en los pasados noventa, fue un escándalo en Italia; porque algunos consideraron que atentaba contra las correctas esferas de la decencia, sobre todo en los jóvenes.

El amor en todas sus vertientes, cuando de encuentro entre cuerpos se trata, el sexo de un lado y de otro, en la cama y en los sentimientos, y entre esos dos amores encontrar las claves del placer sexual en toda su desmesura: de eso trata Tengamos el sexo en paz, que se erige como sustancial y total espectáculo de teatralidad hilarante, consoladora y efervescente, al mirar para el escondido lugar del sexo en la sociedad y en el individuo.

Tengamos el sexo en paz,  con desenvoltura inteligente, desaloja lo pornográfico, lo tópico, lo común y lo gastado, para indagar en la impotencia, el orgasmo, la frigidez, el amor homosexual y heterosexual, el abordo y el sida. Y todo empieza desde Adán y Eva.

En todos los monólogos que conforman la obra, se realiza el punto de vista femenino sin dramas, siempre bajo una óptica divertida, jocosa, desternillante; sin dejar de ser reflexiva, desmantelando los constructos sociales más conservadores y puritanos. 

Ahora se ha puesto en la Sala Tito Junco del Centro Cultural Bertolt Brecht un nuevo acercamiento a Tengamos el sexo en paz. Se trata de Sexo Sentido una puesta de Teatro del Sol, dirigida y actuada por  Joel Angelino. 

Si no fuera porque el actor alude de manera anecdótica a Tengamos el sexo en paz, podemos pasar por alto el texto de Darío Fo; porque Joel Angelino no hace una traslación ni ha estado  inspirado en, ni ha hecho un a partir de.

Sexo sentido es un desposeído espectáculo que se solaza en lo vulgar y los lugares comunes más sospechados.

Sin embargo, Joel Angelino es un actor de medular energía y agudeza escénica. Sabe conjugar la radicalidad de sus yuxtaposiciones faciales con la poderosa expresión corporal de un performer que, por su espacialidad y movimiento,  puede anular el personaje que interpreta al imponer su presencia física, todo lo cual precisa de una dirección con un rumbo que desvíe  lo estereotipado y caricaturesco.

Tal vez de eso ha carecido Sexo sentido, en tanto para nada nos ayuda a tener el sexo en paz.

Sexo sentido quiere divertir a costa de lo que sea, desde que empieza busca con desespero la risa. Se trata de un cabaret, la escenografía intenta que sea así: un cabaret que no tiene en cuanta a nuestro Tropicana que desborda en vertientes desconocidas por un lado y por el otro; y se pretende entonces un cabaret asistido por los fílmicos musicales norteamericanos y el gourmet estilo de diversión francés.

Por qué cuando se habla de sexo se acude tanto al chiste fácil y gastado, a la vulgaridad y se acude a lo pornográfico. Quién ha dicho que desmitificamos el sexo empleando tan burdos recursos. ¿Lo naturalizamos así o nos creemos que lo cubaneamos más y la diversión rústica se hace espejo de lo alegre que somos?



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