En el panorama de la música cubana la Maestra Pura Ortiz se alza como un modelo de entrega profesional y prestigio artístico, a sus más de 80 años de vida, plenos de satisfacción e integridad, siendo pianista, pedagoga y repertorista.
Tras realizar estudios en los antiguos conservatorios habaneros Fishermann y Levy, graduándose de este último en Pedagogía Musical e Historia de la Música, inició su carrera artística como pianista en 1951, incorporándose poco después a la televisión del país donde sería instrumentista y repertorista.
De modo que esa necesaria y casi extinta labor tiene en el nombre de Pura Ortiz uno de sus escasos pilares, haciendo valer para estos tiempos una necesaria continuidad, para bien de toda la música en el país. Luego, con el tiempo, esa multiplicidad de quehaceres ubicaría a Pura Ortiz en un lugar privilegiado.
Su labor con la Sinfónica Nacional de Cuba resultó ser una constante por medio siglo, integrando sus atriles y presentándose también con carácter de solista, al tiempo que los más variados repertorios y las más complejas estéticas pasaron por sus manos: sinfónicos, líricos, de cámara, de compositores cubanos, europeos o americanos.
Así, este punto, merece un sforzato.
Vale resaltar su faena con Conjunto Instrumental Nuestro Tiempo, que dirigiera el Maestro Manuel Duchesne Cuzán, desempeñando una labor medular en la difusión de la música de vanguardia latinoamericana. Ese ejercicio amplió la experiencia formativa de Pura Ortiz y contribuyó a su excelencia formadora.
Entretanto, ganaría un prestigio más que merecido como pianista acompañante, logrando un nombre significativo en ese quehacer que muchos relegan porque puede suponer compartir el brillo. Pero para esta pianista con mayúsculas, compartir es su esencia.
Por eso se le ve activa y constante, siempre rodeada de jóvenes que buscan la guía, el consejo oportuno, e incluso, el correctivo de quien conoce los más recónditos secretos del arte.
La respuesta será enviada a su correo electrónico y publicada en éste espacio.