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Primeras citas de bocetos artísticos en Cuba

En Cuba, el boceto artístico ha tenido la poca suerte de no haberse tenido en cuenta ni para las historias contadas ni para el previsor afán de ser resguardados en alguna que otra colección, tanto institucional como privada; aunque en ciertas de ellas pudieran existir, de manera excepcional, algunos indicios al respecto.

La historia de las artes plásticas del país comienza mucho antes que de la fundación de la Academia San Alejandro en 1818.

Pero, de algunos de esos precursores artistas no queda memoria alguna de la presencia del boceto, ni tan siquiera en el caso de Vicente Escobar, máximo exponente del retrato en el siglo XVIII cubano, de quien se ha preferido resaltar su instinto natural para recordar fisonomías que no del uso de algún apunte o esbozo de los rostros después pintados.

Nuestros primeros artistas fueron de una formación totalmente empírica, por lo que el uso de este instrumento de trabajo (tan requerido en el aprendizaje académico), no se hace presencia comprobada en aquellos momentos.

Sin embargo, un dato de excepcional valor y casi único de esta etapa, relacionado con la Colección Arte de la Colonia (siglo XIX) de nuestro Museo Nacional de Bellas Artes viene a apoyar la existencia del boceto como importante práctica entre nuestros artistas, en este caso, de Enrique Collazo Tejada.

Por la misma se conoce que como su hermano Guillermo nació en Santiago de Cuba el 28 de mayo de 1848 y de éste adquirió las aficiones a la pintura y si bien no se dedicó a ella, fueron muchos los tra¬bajos ejecutados por él y que tal vez de no haber dedicado el mayor tiempo de su vida a luchar por la independencia de Cuba, en todas las guerras mantenidas por los cubanos para su logro y donde por su valor llegó a obtener el grado de General, hubiera llegado como su hermano a ser un notable pintor, pues poseía grandes disposiciones y talento para triunfar como en la guerra, en el arte.

Y en el Diccionario de Artistas Plásticos de Cuba, de Antonio Rodríguez Morey, se cita que «en el Museo Nacional se conserva un boceto que representa al Alférez del Ejército Libertador de Cuba, Rodolfo Miranda, arriando la bandera española del fuerte Gonfau en Guáimaro, donde se ve que Collazo tenía calidad de pintor y que de haberse dedicado a ello hubiera llegado a sobresalir. Conocemos también otros trabajos suyos de asuntos histó¬ricos y de paisajes, así como algunos dibujos.


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