El XXV Festival A Tempo con Caturla de Música de Cámara transcurrió desde las redes sociales entre ricas jornadas, con mucha del género, un evidente impacto mediático y momentos relevantes, repercutiendo los valores del acontecimiento.
Tanto tiempo después de su fundación, y aunque en otra realidad, el acontecimiento mantuvo una de sus razones fundacionales: «promocionar a los artistas menos conocidos y brindarles un escenario en el centro del país», a tenor de los criterios de Maykel Iglesias, presidente del Comité Organizador.
¿Qué significó para ustedes realizar el festival vía online?
Hacer el A Tempo con Caturla, incluso en un momento tan difícil como este, fue un reto. Ya teníamos concebida una edición presencial de lujo para celebrar nuestro aniversario 25 con una gran fiesta.
Al ser online, deseábamos un festival con la dimensión merecida por la figura de Alejandro García Caturla, y así el mundo colocaría nuevamente su mirada en Villa Clara, en Cuba.
Me interesaba, como organizador principal, resaltar la presencia joven, como también ansiaba visibilizar la enseñanza; ese fue nuestro punto de partida para trabajar. En mi opinión el resultado ha sido loable. Agrupaciones jóvenes, y artistas consagrados de Cuba y el mundo encontraron un oasis para compartir e intercambiar experiencias musicales.
¿Qué impacto tuvieron las presentaciones online?
La convocatoria tuvo un alcance extraordinario. El reto fue programar a tantos artistas nacionales e internacionales en jornadas que iniciaban a las ocho de la mañana y concluían en la madrugada.
Las estadísticas que nos brinda la página de Facebook evidencian la fuerza de la música de concierto y el poder de nuestro festival, con público en más de 26 países. Alrededor de 219, 859 personas vieron las publicaciones del A Tempo con Caturla por las redes sociales y, al momento, de la clausura 24,155 usuarios de la web interactuaban en nuestra página.
Los números nos dan la magnitud del suceso, al mismo tiempo coloca el listón bien alto para próximas ocasiones; y esperamos puedan ser presenciales. Esta edición marcará un antes y un después para la historia del festival.
Las reacciones en la web ratificaron que Alejandro García Caturla es un artista de alta valía, seguido aún por las nuevas generaciones como un paradigma de la música contemporánea.
Nos esforzamos en llevar un programa de calidad con variedad en las manifestaciones.
Dedicamos días a la música coral, otros con actuaciones de grandes pianistas, de igual manera el teatro y la enseñanza artística subieron a las redes.
Entre los días temáticos una acción impresionante fue agasajar al Maestro de Juventudes José Antonio Méndez Valencia, cuando más de 35 agrupaciones corales del mundo asistieron a la cita.
Además de la participación notable de jóvenes intérpretes, ¿qué figuras relevantes del panorama nacional e internacional se sumaron a la convocatoria?
A Tempo con Caturla es para nuestros jóvenes. Esa fue la idea fundacional, con la Asociación Hermanos Saíz, y ahora se reinventa junto a los asociados; pero, igualmente, están presentes jóvenes del mundo.
Fue conmovedor y extraordinario, se sumaron importantes personalidades a escala internacional como el pianista Dmitry Myachin y la soprano Katerina Chumachenko, ambos rusos.
También lo hizo el Maestro italiano Marco Lo Russo, acordeonista, director orquestal y coral, compositor, arreglista; amigo de Cuba y del Maestro Leo Brouwer. Lo Russo ha visitado nuestro país en ocasiones anteriores y con una exquisita selección de su repertorio asistió por primera vez al A Tempo con Caturla.
¿Qué acciones dedicaron a Caturla?
Cada momento le estuvo dedicado: las presentaciones, el panel y las sesiones grabadas en la Sala Caturla de la Biblioteca Provincial Martí en el Teatro La Caridad. Además, tuve el placer de pronunciar las palabras de apertura desde su buró en la Casa Museo de Remedios.
Emotivo fue llegar hasta el Museo Municipal de Remedios, donde su directora nos mostró el original de la partitura Bembé, que Alejandro García Caturla compuso para orquesta sinfónica.
La presencia de su familia fue relevante. Dos de sus bisnietas interpretaron desde sus casas la Berceuse Campesina. La flautista Zorimé Caturla, su nieta (solista de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba), asistió también al festival. ¿Qué decir de Teté, su hija? Ella estuvo muy pendiente de cada detalle.
Recibimos agrupaciones jóvenes que tenían entre su repertorio obras suyas: el Cuarteto Caturla, el trío de cuerdas Berceuse, la orquesta de cámara del Conservatorio de Holguín, o la agrupación de música electroacústica Guantánamo Gliese, entre otras.
No puedo dejar de mencionar a una joven estudiante de musicología santaclareña, Gemay Castillo López, quien expuso un trabajo investigativo sobre la obra sinfónica del compositor remediano.
Celebramos también los aniversarios de la Orquesta Sinfónica de las Villas y la Banda Provincial de Santa Clara, a 95 y 120 de fundadas, ligadas en todo este tiempo a la vida de Caturla y sus partituras.
De esta edición, ¿cuál es el recuerdo más notable?
La enseñanza artística será el recuerdo por excelencia, los jóvenes, los niños. Esa alegría ha sido inmensa luego de tantos días de trabajo. La felicidad se ve multiplicada con los prestigiosos artistas que asistieron con su música. Ellos fueron los protagonistas.
A Tempo con Caturla pasa de ser memorable a histórico, a ellos nos debemos. Perdurará así, para siempre, el legado de Caturla.
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