De Luis Martínez Pedro (1910-1989), otro de esos imprescindibles artistas para el arte cubano de las últimas décadas de la primera mitad del siglo XX, se tienen noticias concretas en cuanto al uso de los bocetos.
Del autor de la impactante serie pictórica de Aguas territoriales y un avezado dibujante y renovador de la publicidad cubana, nuestro Museo Nacional de Bellas Artes preparó en 2018 una muestra cuasi retrospectiva, que bajo el título de MAR-tínez Pedro. El agua por todas partes, centró su interés curatorial en el tema del mar, trabajado por el artista entre 1942 y 1980.
En aquella serie, como en Hombres de mar, Vistas del mar, Mujeres y mar, Playa de Jibacoa y Otros signos del mar, incluyó un cuaderno de bocetos.
En la nota de prensa preparada para la citada exposición, se apunta que «uno de los momentos más extraordinarios (se refiere al recorrido museográfico de la muestra) es aquel en que se contempla el cuaderno de bocetos del artista, que aún permanece inédito, y que da fe de cuan laborioso era Martínez Pedro. Ojalá algún día se publique y podamos hojearlo, para encontrar allí algunos de los hábitos y obsesiones del creador…».
A pesar de la importancia que se le otorga al cuaderno de bocetos del artista (que en el listado de obras de la exposición aparece registrado como libro de bocetos), ninguno de los dos curadores: Israel Castellanos León y Odalys Borges, en sus respectivos textos al catálogo, hacen alusión a ese documento; ni tan siquiera a la palabra boceto, y hubo más de ellos que aquel libro en la exposición (esto, por supuesto –y lo respetamos- fue decisión personal de ellos).
Israel Castellanos, en Martínez Pedro y la maldita circunstancia del agua por todas partes, solo menciona la frase un libro de bocetos (en la página 7 de ese catálogo), cuando relaciona los exponentes de la exhibición, pero en la página 5, el crítico y curador hace una referencia (la número 4 de su texto) a «la serie cubista de Jibacoa».
Afirma que «existe un dibujo, sin fecha, donde se condensan tres planos: el de la vegetación que se antepone a unas paredes (¿las de su casa en construcción?), con el mar de fondo. Pudiera ser un antecedente de la serie Playa de Jibacoa, teniendo en cuenta el parecido formal y que el artista dibujaba primero sus experimentaciones». (Los subrayados son nuestros).
Entonces, antecedente o experimentaciones, pero nunca boceto.
Por su parte, Odalys Borges (en su texto Martínez Pedro y el agua vital) tampoco lo hace. Solo en la página 13 de ese catálogo la especialista apunta que «las piezas representan búsquedas estéticas (se refiere a las obras de la serie Otros signos del mar), donde comienza a abocetarse poco a poco la figura de la mujer». (El subrayado es nuestro).
Una vez más el boceto (en las historias escritas) pasa, lamentablemente, al soslayo valorativo.
En la exposición MAR-tínez Pedro. El agua por todas partes, se presentaron varios bocetos y estudios del artista, expresados en el listado de obras.
Ellos son, en orden y con los números del 4 al 8 (página 39 del catálogo): boceto para Fisherman (creyón sobre papel); boceto para Pescador tirando de una soga; estudio para Dos pescadores en la barca I; estudio para Dos pescadores en la barca II; y boceto para Pescador agachado, estos últimos en lápiz sobre papel, y todos de 1942.
En la página 41 de ese catálogo se registran, en el apartado Serie Aguas Territoriales, con los números 53 al 55, tres bocetos para Aguas territoriales No. 13, fechados 1966 en lápiz y tinta sobre papel y, con el número 57 el Libro de bocetos 1960-63, pertenecientes todos a la Colección Palacio de la Revolución de La Habana.
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