Aunque en sus inicios el piano no fue rápidamente acogido ni por los compositores, ni por los intérpretes de teclado, ni por el público, hoy pudiera decirse que es uno de los instrumentos más populares en todo el mundo.
Esto, de manera indirecta, se relaciona con la figura del pianista y compositor austriaco Carl Czerny (1791 -1857), a pesar de que su nombre es básicamente reconocido solo en los círculos de estudiantes de música.
Carl Czerny nació en Viena y fue su padre (intérprete de varios instrumentos) quien lo inició en el piano. Su talento afloró instantáneamente, de modo que a los siete años comenzó a componer pequeñas piezas, y a los nueve debutó como niño prodigio al interpretar el Concierto en Do menor K 491 de Wolfgang Amadeus Mozart.
A continuación recibió clases del pianista, compositor, profesor y director de orquesta Johann Nepomuk Hummel (1778-1837) y luego integró el escaso número de discípulos de Ludwig van Beethoven (1770-1827).
Durante un tiempo, participó del estrecho círculo beethoveniano en Viena, donde interpretaba de memoria todas las piezas para piano compuestas por el genial alemán; hasta que la relación se fracturó cuando Beethoven le solicitó que enseñara piano a su sobrino Karl, y luego de algunas clases, el joven austriaco le informó que su pariente tenía escasísimo talento musical.
Pero volviendo a Carl Czerny, cuando todo apuntaba a que se convertiría en uno de los grandes pianistas del siglo, decidió abandonar sus esfuerzos como virtuoso y enfocó su carrera en la enseñanza de piano y en la composición.
Así con 15 años, fue catalogado entre los mejores maestros del instrumento y entre sus numerosos alumnos destacaron Theodor Kullak (pianista y compositor alemán, profesor de varios miembros de la nobleza europea, además de fundador de la Academia Hullak, el mayor conservatorio privado de música de toda Alemania); Sigismund Thalberg (compositor y pianista suizo que logró cautivar al público de Europa y América del Sur); Anton Door (pianista y profesor austriaco solicitado en la Real Academia de Música de Estocolmo y en el Conservatorio de Moscú); y Therodor Leschetizki (pianista, profesor y compositor polaco que se desempeñó exitosamente por varias décadas en el Conservatorio de Música de San Petersburgo), entre muchos otros.
Pero sin dudas, de todos los alumnos de Carl Czerny fue el húngaro Franz Liszt uno de los mejores pianistas y compositores de la historia de la música, y a su profesor dedicó sus Doce Estudios Trascendentales para piano.
Czerny compuso misas, cuartetos de cuerda, conciertos y sinfonías y sus obras para piano, aun en la actualidad, poseen un carácter didáctico insuperable, encontrándose especialmente sus estudios para el instrumento dentro de los planes docentes de escuelas y conservatorios de todo el mundo.
Muchos lo consideran el padre de la técnica moderna en la interpretación del piano, además de formar toda una generación de virtuosos y pedagogos que continuaron perfeccionando la técnica de ejecución de este instrumento y gestando nuevas generaciones de grandes pianistas.
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