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La música que se ve

Lo que se vislumbra en la imagen de portada a este texto parecería no tener relación alguna con la música. Pero, al investigar sobre la concepción de estos diseños, aparece el nombre de Iannis Xenakis (1922-2001), compositor e ingeniero civil rumano reconocido entre las figuras más notables de la cultura europea de la segunda mitad del siglo XX.

De izquierda a derecha, La Ciudad Cósmica y Las Ventanas ondulatorias de La Tourette. El primero: un proyecto para las zonas urbanas entre Boston y Washington que no se materializó, aunque sus concepciones muestran lo innovador de la idea.

De haber sido realizado, se trataría de una red de rayos láser que envolvería las nubes y los puntos altos de París, desde el Centro Pompidou. No obstante, otros espectáculos de música, luz, paisaje y arquitectura del propio Xenakis sí interactuaron con su público: Hibiki Hana Ma en la Expo´70 de Osaka; los Polytopes presentados en Montreal (1967), Cluny (1972) y París (1977); y Persepolis en 1971. En todas estas propuestas el urbanismo contemporáneo tiene una relevancia increíble.

Un análisis de la producción musical (Pérez Oyarxun, s/f) devela la siguiente afirmación: «En Xenakis, como ha reconocido Frissius la estructura germinal de la obra se expresa en una concepción gráfica y, si bien puede ser escrita en notación tradicional, sus primeros bocetos suelen expresarse gráficamente».

Una parte valiosa de la producción musical de Xenakis estuvo dedicada a la unión interdisciplinar entre la arquitectura y la música, a partir de su colaboración con Le Corbusier, mientras continuaba sus estudios musicales con Arthur Honegger y Oliver Messiaen.

Entre ambos llevaron a cabo interesantes proyectos, de los que sobresale El Pabellón Phillips en la Exposición Universal de Bruselas en 1958, cuya construcción arquitectónica es la reproducción física de la obra Metastaseis de Xenakis. También estuvo destinado a la interpretación de Poéme électronique de Edgar Varése.

En el estudio Ianis Xenakis. La arquitectura de la música, el profesor de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Fernando Pérez Oyarzun, refiere que la historia de la música del siglo XX no podría prescindir de las contribuciones del valioso rumano.

«Más allá de ella, hay que destacar la amplitud de sus intereses, que van desde las lecturas de Safo a la programación computacional; en Musique Architecture, Xenakis recogió una serie de textos referidos a la música, la arquitectura y las relaciones entre ambas dejando en claro que para él éstas tenían estrechos vínculos. Fue así capaz de situarse en una frontera múltiple donde concurren la música y la arquitectura; la matemática, la filosofía y la poesía».

Así que, cuando la charla verse sobre la espacialidad y la música, Iannis Xenakis es referencia obligada.

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