Las leyendas medievales que se centran en los caballeros de la Mesa Redonda del Rey Arturo y del Santo Grial son numerosas y sugerentes, razón por la cual han inspirados de algún modo (a lo largo de la historia), muchas ejemplos en diversas manifestaciones del arte.
Tal es el caso de la ópera romántica en tres actos Lohengrin, con libreto y música de Richard Wagner, estrenada el 28 de agosto de 1850 en Großherzogliches Hoftheater en Weimar, bajo la dirección de Franz Liszt.
Siendo considerada por muchos, «las más italiana de todas las óperas wagnerianas», la trama de Lohengrin se desarrolla durante el siglo X en la ciudad de Amberes y musicalmente se considera una de las partituras más populares de músico alemán por los preludios del primer y tercer acto, por al aria final del personaje central; y, sobre todo, por la marcha y el coro nupcial que, de hecho, suelen interpretarse en ceremonias matrimoniales en países de occidente.
Desde 1840 Wagner se encontraba en Dresde y además de conocer y frecuentar los círculos artísticos más importantes de la ciudad, también se involucró en actividades políticas que reclamaban libertades constitucionales y la unificación de toda Alemania.
Cuatro años más tarde, el rey Federico Augusto II de Sajonia rechazó una nueva constitución, lo que acentuó el descontento general en la población y provocó una pequeña insurrección. Aquella, aunque asfixiada rápidamente, trajo consigo la asechanza y el arresto de las personas afines al movimiento.
Entre tanto Wagner tenía ya lista su Lohengrin y encontrándose en una situación compleja política, económica y profesional, le rogó a su gran amigo y admirador Franz Lizst que se encargara personalmente de su estreno y velara por todos los detalles de su puesta en escena.
A continuación Wagner huyó a París, para establecerse luego en Zúrich hasta 1861, cuando se levantó la prohibición política que lo mantuvo exiliado.
El personaje de Lohengrin fue concebido para tenor lírico-heroico, Elsa para soprano lírico-dramática, Ortrud para una mezzosoprano dramática y Telramund para barítono; conformando así los roles principales de esta ópera donde (como es habitual), el coro exhibe una destacada participación en sus casi cuatro horas de duración.
El más famoso intérprete de Lohengrin en la primera mitad del siglo XX fue Franz Völker y en la segunda mitad destacaron Sándor Kónya, Wolfgang Windgassen, Jess Thomas, Plácido Domingo y Peter Seiffert. Actualmente, Klaus Florian Vogt, Jonas Kaufmann y Piotr Beczala son los intérpretes más destacados.
En los roles femeninos han sobresalido las figuras de Elisabeth Grümmer, Eleanor Steber, Birgit Nilsson, Régine Crespin, Cheryl Studer, Eva Marton y Karita Mattila, asi como Astrid Varnay, Leonie Rysanek, Gwyneth Jones o Waltraud Meier.
Este año, el Gran Teatro del Liceo de Barcelona preparaba, del 19 de marzo al 5 de abril, el estreno mundial de una nueva versión de Lohengrin capitaneada por la directora del Festival de Bayreuth y biznieta del autor alemán, Katharina Wagner, quien desde 2008 lleva las riendas del acontecimiento dedicado íntegramente a la exhibición de las óperas de Wagner.
Así pues, «la cima del Romanticismo» que para Thomas Mann era Lohengrin, llegaría al Liceo de la mano de una mujer que decidió situar trama en la actualidad y alejarla del cuento de hadas, sin referencias al espíritu romántico ni a la magia del grial.
Sin dudas hubiera sido un acontecimiento de gran trascendencia y un gran espectáculo pues contaba con el director musical Josep Pons y algunas de las mejores voces wagnerianas del momento: Klaus Florian Vogt como Lohengrin y la soprano alemana Evelyn Herlitzius como Ortrud; pero, como tantos otras propuestas, se vio obstaculizado por el COVID 19, sin que se haya asegurado una nueva fecha para su presentación.
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