Gaetano Donizetti representa, junto a Gioachino Rossini y Vincenzo Bellini, el trío principal de compositores asociados al llamado belcantismo. Este término, relacionado con la ópera, describe el estilo vocal que tipificó el género lírico en Italia desde finales del siglo XVIII hasta mediados del XIX.
Aunque Donizetti posee un amplio repertorio como compositor de música religiosa, cuartetos de cuerda y obras orquestales, entre otras tantas piezas, su obra belcantista es la que le ha otorgado un lugar destacado en la historia de la música; llegando a completar 75 óperas.
Antes de 1830 había compuesto las primeras obras del género sin demasiado reconocimiento. Pero el estreno de Ana Bolena le proporcionó la celebridad que tanto había buscado.
Dos factores fundamentales confluyeron en este éxito. Por un lado que el texto fue escrito (a pedido del propio Donizetti) por Felice Romani, entonces el libretista más reconocido y solicitado; y por el otro que el rol principal lo asumió la soprano Giuditta Pasta, catalogada como la primera diva de la historia de la ópera y en la cual se fusionaba una hermosa y gran voz, una figura bella e imponente y excepcionales dotes actorales.
Por su entrega, el compositor la catalogó como «el ideal de intérpretes al que cualquier compositor puede aspirar», creándose con su interpretación el arquetipo de este rol belcantista. El resto del elenco lo integraron Giovanni Battista Rubini (Riccardo Percy), Elisa Orlandi (Giovanna Seymour) y Filippo Galli (Enrico VIII): todos cantantes todos de primera línea.
El triunfo fue enorme, y Donizetti consiguió por primera vez en su carrera que una ópera suya fuese representada en el extranjero, toda vez que la partitura llegó a París y Londres en 1831 y al año siguiente a Madrid, siendo en 1847 la opera elegida para la inauguración del Gran Teatro Liceo de Barcelona.
La partitura de Anna Bolena se nutre del personaje real que fue la segunda esposa del monarca Enrique VIII, decapitada en mayo de 1536, pero el libreto se centra en el último mes de vida de la reina y se regodea en varios personajes que, con tintes de romances, traiciones y subterfugios, se alejan del rigor histórico para crear el típico melodrama romántico.
Después de varios años de silencio Ana Bolea fue rescatada por la magistral interpretación de María Callas, la dirección escénica de Luchino Visconti y la dirección musical de Gianandrea Gavazzeni, en una puesta televisada en directo desde el teatro La Scala de Milán, el 14 de abril de 1957.
El acontecimiento reinsertó la ópera en la cartelera mundial y supuso una importante promoción para que sopranos estelares como Leyla Gencer, Beverly Sils, Montserrat Caballé, Renata Scotto, Joan Sutherland, June Anderson, Mariella Devia, Edita Gruberová, y en tiempos recientes Anna Netrebko, Sondra Radvanovsky y Angela Meade, hayan asumido el rol de la primera ópera internacional del repertorio de Gaetano Donizetti.
Ana Bolena fue estrenada en el teatro Carcano de Milán el 26 de diciembre de 1830.
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