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José van Dam: «tienen que seguir a su propia voz y no a la inversa»

José van Dam. Foto: Internet

Con una exitosa carrera que alcanza más de cuatro décadas, el bajo-barítono  de origen belga José van Dam destaca entre los cantantes de mayor notoriedad; y, por ende, más solicitados en todo el mundo.

Siendo niño integró un coro, a la edad de once años, a los 17 matriculó  en el Conservatorio Real de Bruselas donde recibió  poco después el diploma como cantante de ópera; y 1961 destinó su debut, integrando el cartel de Los troyanos en la Ópera de París.

A continuación, las salas y teatros más importantes del mundo le abrieron sus puertas, y grandes directores como  Herbert von Karajan o Sir Georg Solti lo convirtieron  en uno de sus intérpretes favoritos.

Sus primeros años en París, luego en Ginebra y Berlín le permitieron a José van Dam conocer su propia voz y desarrollarla progresivamente, adecuándola a determinados papeles sin violentar el curso natural de su desenvolvimiento.

Lo confirmó en una reciente entrevista, donde aseguró a los jóvenes que deben seguir a su propia voz «y no a la inversa. Yo empecé con Mozart, y cuando mi voz estaba madura fue que asumí los papeles dramáticos».

Entre los compositores de renombre interpretados por José van Dam a lo largo de su carrera aparecen Wolfgang Mozart, Hector Berlioz, Gioachino Rossini, Maurice Ravel, Jules Massenet, Jacques Ibert, Richard Wagner, Leoš Janácek, Gustav Mahler, Jean-Philippe Rameau, Giuseppe Verdi,  entre otros.

Y en su vasta discografía, además de los grandes roles de barítono de toda la historia de la ópera, sobresalen los ciclos de lied Viaje de invierno y El canto del cisne de Franz Schubert, la Missa Solemnise de Ludwig van Beethoven y  una integral de canciones de Henri Duparc.

Además de sus innumerables roles operáticos,  lied y música sinfónica vocal,   la contribución de José van Dam al descubrimiento   y publicidad de la música francesa de autores olvidados y partituras inéditas  ha sido cuantiosa.

Destaca particularmente su participación en uno de los títulos emblemáticos del teatro musical de finales del siglo XX: Saint François d'Assise de Olivier Messiaen. Para el estreno de esta obra, ocurrido en el  Palais Garnier de París, el autor solicitó la participación del  belga.

Luego del estreno, el 28 de noviembre de 1983, ha sido interpretada en numerosas ciudades de Europa, lo cual constituye un hito en la carrera de Van Dam y la historia de la ópera contemporánea toda vez que se trata de una de las escasas partituras que,  siendo de reciente creación, se han  incorporado al repertorio habitual de los colosos operáticos.

Por su contribución a la música y como reconocimiento a su extraordinaria carrera como cantante, José van Dam ha sido nombrado como Caballero de la Legión de Honor y Comendador  de las Artes y las Letras, ostentando igualmente el título de Barón que le otorgó el rey Alberto II en 1998, la Medalla de Oro de la prensa belga y el Gran premio de la Academia Francesa del disco, además de ser reconocido como Orfeo de Oro de la Academia Lírica y Diapasón de Oro.

José van Dam se retiró de la ópera en mayo de 2010 en su ciudad natal Bruselas  interpretando uno de sus roles favoritos: Don Quijote de Jules Massenet. Allí el público, presidido por la familia real belga, asistió al digno ocaso de un gran Quijote.

José van Dam nació el 25 de agosto de 1940.


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