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Feliz aniversario para la Maestra Corina Campos

Maestra Corina Campos. Foto: Facebook

A la celebración por los 65 años de vida de la Maestra Corina Campos, este 13 de febrero, el recuerdo devuelve grandes momentos que ha protagonizado.

Con una sólida formación musical que inició a los nueve años de edad en el Conservatorio Municipal de La Habana, siendo todavía estudiante del aula de la Maestra Carmen Collado en el Instituto Superior de Arte, la Ópera Nacional de Cuba la convocó para dirigir el coro de la compañía. Corría el año 1977 y, según refiere Corina Campos, resultó  una ardua labor que debió compartir junto a sus estudios de especialización, hasta egresar en 1981.

Pero la experiencia le serviría como pilar, para un crecimiento vertiginoso e indetenible hasta el momento: una larga riada de éxitos y triunfos que han coronado su vida artística durante casi cinco décadas entre dos grandes etapas, el teatro lírico, a lo largo de casi veinte años; y la música de cámara, por más de cinco lustros.

Lo confirman recordadas representaciones de Aida, La Traviata, El Trovador y Rigoletto de Giuseppe Verdi; Fausto de Charles Gounod y Cavallería Rusticana de Pietro Mascagni, así como Los Payasos de Ruggiero Leoncavallo.

Se añaden, Elixir d´amore, Don Pasquale y Lucia di Lammermoor de Gaetano  Donizetti; Tosca, La Bohème y Madama Butterfly de Giacomo Puccini; El Rey Theodoro en Venecia de Giovanni Paisiello, junto a la Ópera de Leipzig; y Dido y Eneas de Henry Purcell.

La Esclava de José Mauri; Patria de Hubert de Blanck y El Caminante de Eduardo Sánchez de Fuentes, han sido óperas cubanas que también conformaron el amplio paso de Corina Campos por el género lírico; como sustancioso ha sido su desempeño en producciones respectivas de las zarzuelas Cecilia Valdés de Gonzalo Roig; El Cafetal, María la O y Rosa la China de Ernesto Lecuona; además de Amalia Batista, de Rodrigo Prats.

Títulos de la zarzuela española también recibieron su impronta, entre los cuales se incluyen La Verbena de la paloma, La Revoltosa de Ruperto Chapí; La leyenda del beso de Soutullo y Vert; La Chulapona de Federico Moreno Torroba; y el Barberillo de Lavapies de Francisco Asenjo Barbieri, junto al elenco del Teatro de la Zarzuela de Madrid.

Igual suerte corrió su participación en las puestas de las operetas La Viuda alegre de Franz Lehar, y La Princesa de las Czardas de Emmerich Kálmán.

Para tales empeños, Corina Campos acompañó a directores de escena como Iván Tenorio, Armando Suárez del Villar, Adolfo de Luis y Juan R. Amán, Aldo Lario, Gilberto Enríquez, Humberto Arenal, Gustavo Herrera, Goyo Montero, Emilio Sagí y  Alicia Alonso; transcurso, durante el cual, sumó su experiencia a las distintivas presentaciones en La Habana del Stábat Mater de Gioachino Rossini; la Sinfonía No. 9 en re menor, Op. 125 de Ludwig van Beethoven; la Misa de Réquiem de Wolfgang Amadeus Mozart, el estreno de las Misas I y VI de Beatriz Corona; y las Danzas Polovtsianas de El Príncipe Igor, de Borodin, a las que suman la Misa Flamenca de Paco Peña; Oda al Cumpleaños de la Reina Ana de George Frederick Händel y  la entrega de Fantasía Coral de Beethoven, junto a la Orquesta Sinfónica de Minnesota.

Directores musicales como Elena Herrera, Manuel Duchesne Cuzán, Roberto Sánchez Ferrer y Norman Milanés, Félix Guerrero y Wolfgang Wappler, formaron parte de la clave del éxito en tales presentaciones.   Asimismo, destacó su presencia en el desaparecido Centro Coral Iberoamericano María Muñoz de Quevedo, a solicitud de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, contribuyendo a la realización de varios ciclos corales internacionales, con la participación de destacadas formaciones de Cuba y el extranjero.

Otros hitos marcarían su carrera, al ser solicitada por el Instituto de Cultura de Yucatán para organizar y dirigir el coro que acompañó al tenor Luciano Pavarotti en las ruinas mayas de Chichén Itzá en 1997. Sin embargo, su mayor alegría llegó antes, con la fundación del Coro de Cámara Vocal Leo, hacia 1993, que ha llevado a más de veinticinco giras internacionales y valiosos premios en certámenes de España, Alemania y México.

En ese ínterin, a solicitud del Ministerio de Cultura de Guatemala fue directora de su Coro Nacional, fundó el Coro de Cámara de Guatemala y brindó sus conocimientos en la Universidad de San Carlos; sumando talleres, eventos  y clases magistrales impartidos en Cuba, Italia, España, Alemania y México, Colombia, Nicaragua, Estados Unidos, Argentina y  Ecuador; o participando de los jurados de concursos del país y el extranjero.

Máster en procesos formativos en la Enseñanza de las Artes, por la Universidad de las Artes, la labor docente de Corina Campos ha sido mantenida durante años en los conservatorios Guillermo Tomás y Amadeo Roldán, siendo formadora de parte de la nueva generación de directores de coros, a la par que  ha formado parte del Tribunal Nacional de Pase nivel en la especialidad.

Reconocida además con la Orden por la Cultura Nacional, la Gitana Tropical que le entregó la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, además del Premio Cubadisco en 2004 y su Premio de Honor, en  2015, entre otros galardones que muy bien relatan lo demostrado por Corina Campos hasta la altura de sus 65 años de edad.

Ha sido una carrera de venturas, alegrías y reconocimientos, que no hubieran sido posible sin sus mejores atributos: la sencillez, disciplina, la noble exigencia, talento, tesón y la inmensa sonrisa, con  que acaricia cada momento, mientras sus manos se disponen a dirigir un coro.


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