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En el comienzo de festejos, Entrevoces

Coro de Cámara Entrevoces. Foto: ACN

Con un atractivo programa en el Salón de los Espejos del Museo de la Revolución, el Coro de Cámara Entrevoces inició este 21 de noviembre las celebraciones por los cuarenta años de su fundación, que incluyó los estrenos de Dominus-regnavit de Gyöngyösi Levente y Canticum novo, de Ivo Antognini.

Las piezas de evidente energía, auguraron la buena vibra de la presentación, en la que siguió El Mediodía, obra cargada de intensiones musicales; bien puestas por el autor Juan José Falcón Sanabria a partir de textos de Orlando Hernández,  y mejor dispuestas por las voces de la coral, sobresaliendo el empaste para la entrega.

La agrupación que fundó y dirige la Maestra Digna Guerra incluyó igualmente la impronta de la peruana  Chabuca Granda en el centenario de su natalicio, a través de Fina estampa, cargada de lirismo y emotividad serena.

Mediante el tradicional irlandés Londonderry air, en arreglo de Peter Knight, destacó Jaime Ponsoda como solista; y de igual modo, resultó de alta valía el solo que ofreciera Yenisbel Cordero, en Trovador de rocío, que con arreglo de M. Martín y a modo de estreno fue una entrega de sonoridad agradecida por el público.

Entrevoces recreó también Ausencia, de Liuba María Hevia con arreglos de Wilma Alba, y el excelente solo de Kirenia Guibert, brindó una pincelada íntima y visceral al recital; que también incluyó Cuando tuve, yo te tuve, perteneciente a Rondas, refranes y trabalenguas de Leo Brouwer, garante de éxito en sus audiciones.

Otras conocidas obras  tomaron parte de la audición: Shenandoah de Thomas Hewitt, con el sólo de Luis David Suárez; que a pesar de su aparente sencillez, es carta de triunfo en cualquier presentación.

También sucedió con Joshua, fought the Battle of Jericho, negro spiritual con versión coral  de Jonathan Rathbone, resultando otra versión del conocido anónimo a través de la cual el coro de cámara apela más a lo musical que a lo dramatúrgico;  resultando un agradable y tranquilo tramo del recital.

Asimismo, se escucharon When I fall in love de Víctor Young en arreglo de Phil Agelton; Cachita, de Rafael Hernández por la versión de Ernesto Herrera y El Manisero de Moisés Simons en arreglo de Jorge Martínez; teniendo nuevamente a esta última Kirenia Guibert y Jaceny Peñalver en las improvisaciones.

Fue, en suma, una excelente tarde para deleite de los amantes de la música coral, como si una larga temporada de aislamiento social no hubiera pasado. Las normas epidemiológicas se imponen, y los artistas se sobreponen; de ahí el resultado positivo.

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