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En compás de espera exposición de Kcho

Alexis Leyva Machado «Kcho». Foto: Internet

En un compás de espera de más de tres meses se mantiene la exposición En ningún lugar como en casa, de Alexis Leyva Machado «Kcho» en el Museo Nacional de Bellas Artes, si partimos de la fecha que se anunció abriría al público: el pasado 19 de abril; sin que la institución renunciara a ello.

Prevista para que ocupe gran parte del Edificio de Arte Cubano en sus espacios transitorios, se asegura que brindará la oportunidad de aquilatar la obra del artista que en el presente está celebrando 50 años de vida y tres décadas de ejercicio profesional.

Se prevé la presentación de muchas de las obras escultóricas e instalativas de Kcho devenidas verdaderos iconos de su personal ideoestética (relacionada con el fenómeno masivo de la migración cubana en la década de los pasados 90 por las costas de nuestro país).

También permitirá disfrutar de una zona creativa a veces no tenida en cuenta en su desempeño artístico: la de su desenfadado, pero bien dominado dibujo; y de toda la labor comunitaria que ha realizado en el Museo Orgánico Romerillo, por lo que una parte de este encomiable trabajo se trasladará al Museo.

En el hermoso patio central será ubicado un buen número de las esculturas e instalaciones de grandes producciones, verdaderos hitos en su trayectoria artística: La peor de las trampas, Todo cambia, Archipiélago en mi pensamiento, Lo mejor del verano y El pensador, entre otras más.

Mientras, en las áreas exteriores de este edificio y del que acoge la exposición permanente de Arte Universal, serán emplazadas sendas esculturas de gran formato realizadas en metal, que imaginamos creadas para la ocasión.

En el área precedente a la sala transitoria del tercer nivel de Arte Cubano, se expondrá parte del trabajo del Museo Orgánico Romerillo en lo que destaca la presentación parcial de la Colección del Estudio Kcho Romerillo-Laboratorio para el arte que comprende (entre otras)  las doce litografías de la serie El último viaje del buque fantasma, de Wifredo Lam.

En el interior podrán disfrutarse las nuevas series de dibujo de Kcho, y la gran pared será empapelada para la realización in situ de dibujos del artista que imaginamos también, pueda ser interactiva.

No es la primera vez que la obra de Alexis Leyva Machado «Kcho» sube en exhibición temporal a la institución, que posee en su colección suficientes y paradigmáticas piezas suyas.

En 1992, cuando el artista contaba solo con 22 años de edad (como se escribe en el dossier de prensa de la pendiente exposición), «el Museo Nacional se sintió impelido a exponer su muestra Desde el paisaje, la cual resultó una verdadera revelación».

Ahora, cuando se anunció  En ningún lugar como en casa, la curadora Corina Matamoros refirió en la Nota de Prensa que esta «será, sin duda, una oportunidad única de hilvanar una talentosa trayectoria, aquilatar históricamente sus aportes, comprobar sus hitos, ver por primera vez obras que solo conocimos en catálogos extranjeros».

Adelantó igualmente que «veremos el fruto de una obra reflexiva, humilde y orgullosa a la vez, increíblemente poderosa desde sus materiales naturales y reciclados, que habla intrépida desde el entorno de su mar y su Isla».

PERO HAY MÁS

La exposición trae aparejada una serie de actividades que forman parte del proyecto curatorial a manera de sección especial para no decir que se conforman como actividades colaterales a la misma.

En el patio del Edificio de Arte Cubano, entre las grandes producciones escultóricas e instalativas  que allí serán emplazadas, se reserva un espacio para la puesta en marcha de un taller de grabado, que incluye todo el equipamiento técnico y material.

Se prevé la invitación de artistas para realizar trabajos in situ y el apoyo de los grabadores miembros del Taller Experimental de Gráfica de La Habana, sumándose igualmente (durante el período de exhibición de la muestra) otros creadores que trabajan en los similares que ha establecido con su apoyo el Estudio Kcho Romerillo-Laboratorio para el arte a lo largo y ancho del país, como aquellos de la Isla de la Juventud, Matanzas, Cienfuegos, Sagua la Grande y Sancti-Spíritus. 

Añade la Nota de Prensa que «esta participación colectiva  concederá especial dinamismo a la muestra, a las virtudes del grabado como manifestación creadora (aspecto que ha sido objetivo del Museo Orgánico Romerillo y de Kcho Estudio Romerillo) y a la propia actividad de extensión del Museo Nacional de Bellas Artes».

A ello agregamos que, ojala (así queremos pensarlo), se quede de forma permanente, pues ello daría una nota de especial distinción de vida a nuestro mayor museo de arte. 

Otra de las actividades previstas será el Seminario Paramuseo, que impartirá (si todo vuelve a la más absoluta normalidad y las condiciones internacionales lo permiten) el Profesor Titular de Teoría del Arte de la Universidad de Barcelona Martín Peran, del que se anunció será repaso de las distintas iniciativas del contexto global que proponen una alternativa radical del museo tradicional.

Lo organizaron en tres sesiones de trabajo: el Museo Idiota, el Museo Móvil y el Museo Nocturno. Todo dependerá de la futura nueva normalidad, entonces, para no perdernos esta valiosa oportunidad que se proyecta, también, en interactuar con el Museo Orgánico Romerillo. 

Y suma En ningún lugar como en casa algo que igualmente es de imperiosa utilidad en toda exposición: su principal documento, el catálogo, instrumento clave para historiadores, investigadores, críticos y estudiantes del arte.

Aquel martes 3 de marzo, cuando se ofrecían detalles a la prensa de la muestra y sus otras actividades, se anunció del mismo modo que tendrá primero un periódico con información básica sobre la vida y obra de Alexis Leyva Machado, además de fragmentos críticos de la literatura que acompaña su carrera artística.

Posteriormente, será editado un catálogo exhaustivo sobre la antología organizada por el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, disponible antes del cierre de la exposición que permanecerá durante cinco o seis meses de presentación pública.

Entonces, En ningún lugar como en casa (con ese afecto de refugio que le hemos tomado también a las nuestras durante estos meses de pandemia) será una invitación para volver a ella, aunque en este caso sea la casa mayor, la del arte cubano bien representado por este hombre a quien artísticamente hemos quedado en llamar Kcho; eso, un pedazo éste del buen arte.

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