Es frecuente escuchar, incluso a los especialistas en el tema, que La fille mal gardée es el ballet más antiguo que aún se representa en los escenarios mundiales.
Si bien es cierto que este título está en los repertorios de casi todas las compañías importantes del mundo, que la pieza originalmente creada por Jean Dauberbal en 1789 tiene símbolos muy importantes para la historia de la danza y que hoy día es el mejor representante de la corriente del llamado ballet d’action que preconizara Noverre, existe un ballet que por sólo tres años le gana la partida a la historia de mamá Simone, Lisette y Colin.
Se trata de Los caprichos de Cupido y el maestro de ballet, obra en un acto que, con coreografía de Vincenzo Galeotti y música de Jens Lolle, se estrenó en el Teatro Real de Copenhague, Dinamarca, el 31 de octubre de 1786.
El argumento mantiene sus nexos con el clasicismo imperante en el ballet europeo del siglo XVIII: Cupido, el gracioso dios del amor, aprovecha la llegada de varias parejas de diferentes nacionalidades a su templo para rendirle homenaje y les juega una de sus maldades frecuentes: les venda los ojos y las mezcla de modo que ninguna sabe con quién está bailando. Se suceden dúos cómicos y disparatados que al final, por propia voluntad del dios, se arreglan cuando regresan a sus parejas originales y el ballet termina con una feliz apoteosis.
Los caprichos de Cupido y el maestro de ballet aún se presenta ocasionalmente en Dinamarca como ballet histórico, debido a una reconstrucción de Harald Lander que data de 1942, a lo cual se suma la reposición de la misma para la Ópera de París en 1952; y su argumento se ha enriquecido con la aparición de la conserje del salón de baile donde se desarrolla la trama, que incluye un affaire amoroso entre ella y el maestro.
Además, esta reconstrucción se basa en los originales conservados de la pieza en 1786, cosa que no sucede con La fille mal gardée, de la cual solo queda el argumento, pues muchos maestros posteriores han realizado versiones muy personales, como Jean Aumer, Marius Petipa, Bronislava Nijinska, Frederick Ashton y Alicia Alonso, quien la estrenó en La Habana en 1952.
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