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De los tiempos más actuales y el boceto artístico

Boceto de Alain Pino Hernández para Petrópolis. Foto: Cortesía del autor.

En los tiempos considerados más actuales, una serie de eventos competitivos y de otros que así comenzaron, pero que decidieron posteriormente (aun sin perder el concepto identificador de salón)  enrumbar sus destinos hacia otros propósitos al modo de sagaces encuentros, marcadores de la temperatura artística nacional, han convocados a entregas de previos proyectos (en forma de bocetos, incluso, para aquellos eventos que invitan a los artistas) para la selección de obras en su fase final de presentación museográfica y de premiación o no.

Ello, sobre todo, a partir de la invitación a creadores «muy jóvenes, cuya obra, a pesar y gracias a la incesante búsqueda, sugiere cierto discernimiento en la defensa de una postura poética y formal» (así como a) «otros artistas que si bien no forman parte de las generaciones emergentes, han mantenido un compromiso probado en su creación con la emergencia de los procedimientos y los discursos artísticos, y por ello, constituyen un referente», según detalla el Catálogo del V Salón de Arte Cubano Contemporáneo en 2008.

Surgido en 1995, las dos primeras ediciones de este evento fueron competitivas y, a partir de su tercer establecimiento, dejó de comportase de este modo y se inclinó por la participación invitada, a partir de los proyectos previamente enviados a su equipo curatorial para su definitiva admisión. 

Estos proyectos no son otra cosa que los bocetos de cómo serán las definitivas obras, con grafías personales de apuntes básicos de dimensiones, perspectivas o de otras especificidades necesarias. Así lo demuestran, a modo de ejemplo, algunas imágenes incluidas en los correspondientes catálogos de la cuarta y quinta ediciones de este evento creado y organizado por el Centro de Desarrollo de la Artes Visuales de La Habana.

De tal modo, en el catálogo del IV Salón organizado en 2005 podemos detectar estos bocetos en las propuestas de Alain Pino Hernández (Camagüey 1974) para Petrópolis, y de Humberto Planas Camué (Santiago de Cuba 1975) para Una línea es igual a dos o dos es igual a una línea, ambas del propio año del evento; y en el V Salón de 2008, las de Douglas Argüelles Cruz (La Habana 1977) para Cámara antiparanoide, de Duvier del Dago Fernández (Villa Clara 1976) para Aleph, y la de Adrián Fernández Milanés para Estilo de vida.


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