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Cuántas son las situaciones dramáticas posibles

Escena de La mayoría de los suicidios ocurren en domingo por Teatro de la Luna. Foto: Internet

La situación dramática es el marco donde se desarrollan las relaciones socioculturales y sicológicas de los personajes. Como tal, hace posible la comprensión del desarrollo de las acciones en la dialéctica de fuerzas que entran en conflicto en una puesta en escena.

Pero, ¿cuántas serán las historias que se puedan contar? Es decir, ¿cuántas situaciones dramáticas existen?

Entre los teóricos que se han ocupado de establecer, estudiar y hasta contar una por una todas las posibles situaciones dramáticas, están el dramaturgo veneciano Carlo Gozzi, y el escritor francés Georges Polti.

Resultó que la lista de situaciones dramáticas que hizo el primero, allá en el siglo XVIII, se perdió; y vaya usted a saber lo bien perdida que quedó, porque Johann Wolfgang von Goethe y Friedrich Schiller llegaron a negar la tesis del veneciano. 

Fue así como (en 1895) Polti publicó una paradigmática lista de 36 únicas situaciones dramáticas posibles, aunque (en realidad) algunas son solo estados de ánimo, disfunciones o trastornos mentales como la locura; mientras otras resultan ser una suerte de hechos o sucesos, que pudiera ser en este caso, el secuestro.

No obstante a la hora de concebir un texto dramático, el número sirve de apoyo y de manera muy significativa, por la capacidad indicial que dichas situaciones conllevan. 

Tras estudiar más de mil textos (novelas, hechos históricos, casos reales, obras dramáticas, etc.) Polti llegó a la osada conclusión de que sus situaciones dramáticas son el mismo número de sentimientos básicos; y denomina algunas de aquellas con términos que corresponden a estados síquicos o mentales, comportamientos sicosociales o individuales como el sacrificio, la ambición, el remordimiento y la venganza entre otros.

Explica y desglosa una a una las situaciones en este orden: 1. Suplicar; 2. Liberación o rescate; 3. Venganza que sigue al crimen; 4. Vengar familiar con familiar; 5. Acosado; 6. Desgracia irreparable; 7. Ser víctima; 8. Rebelión; 9. Tentativa audaz; 10. Rapto; 11. Enigma; 12. Conseguir algo; 13. Odio entre parientes; 14. Rivalidades entre familias; 15. Adulterio homicida; 16. Locura; 17. Imprudencia fatal; 18. Crimen de amor involuntario; 19. Matar a alguien sin saber que es uno de los suyos; 20. Sacrificarse al Ideal; 21. Sacrificarse por los allegados; 22. Sacrificarse por la pasión; 23. Verse obligado a sacrificar a los suyos; 24. Rivalidad entre desiguales; 25. Adulterio; 26. Crímenes por amor; 27. Conocer la deshonra de un ser amado; 28. Amores imposibles; 29. Amar al enemigo; 30. Ambición; 31. Lucha contra Dios; 32. Celos equivocados; 33. Errores judiciales; 34. Remordimientos; 35. Reencontrar; y 36. Perder a los suyos.

En el transcurso, esta lista del también crítico literario y teatral motivó una serie de investigaciones para tratar de llegar a establecer las posibles situaciones dramáticas.

En 1950 el filósofo y esteta Etienne Souriau publicó Las doscientas mil situaciones dramáticas; luego, en 1993 Ronald B. Tobías entregó 20 Argumentos Maestros; y, en 2004 Christopher Booker dio a conocer Los siete argumentos básicos; a lo que se suma un estudio que desglosa solo seis curiosas situaciones dramáticas, existente en la Universidad de Vermont.

Hoy, en medio del todo vale de la ola post que empapa gran parte de la producción escénica contemporánea, podría resultar irrisorio (a la hora de la creación, análisis y percepción de un espectáculo) ponerse a considerar las ya clásicas situaciones dramáticas que tuvieron su origen hace más de un siglo.

Pero el fantasma de Georges Polti, cargando con sus 36 situaciones dramáticas, sigue apareciendo en el cine, la televisión, la literatura y en las artes escénicas, ya sea en espacios convencionales o en espacio-tiempos de legitimidad virtual, donde continuamos contando los mismos argumentos intactos desde La Biblia y los antiguos griegos.

En realidad no hay que preocuparse tanto por lo que se cuenta sino cómo se cuenta. El contenido de la historia da sentido a la forma. Pero la forma hace que el contenido tenga espesores estéticos que sobrepasan las experiencias de la cotidianidad y así el contenido deja de ser la vida real por la construcción dramatúrgica y adquiere un valor artístico.

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