Desde 2009, Angélica María Solernou Martínez dirige el conjunto Ars Nova, desde el que defiende la música antigua como su razón de ser.
Graduada de la primera edición del diplomado y luego la maestría en Gestión del Patrimonio Histórico Documental de la Música en el Colegio San Gerónimo de La Habana, su accionar diario imprime a la formación los saberes adquiridos sobre la interpretación e investigación históricamente informada.
Su labor continúa el legado de Raúl Zaballa, que la antecedió en la dirección de Ars Nova, pues realiza un trabajo encomiable en el rescate del patrimonio musical de su región, otrora Las Villas, que comprende la cultura de Villa Clara, Cienfuegos y Trinidad, junto al continente americano, como una extensión con elementos similares; lo que distingue a esta geografía del resto del mundo.
«La agrupación, desde hace un tiempo, se aproxima a los estudios de contexto; con el objetivo de entender el rol de la música y los procesos culturales en torno al concepto de región cultural, comprendido el término como un área de prácticas comunes».
Lo señaló Solernou y abundó en el vínculo del repertorio de Ars Nova con diversos estudios patrimoniales, «resultado de la interpretación de repertorios históricos, la necesidad obligada de investigar, el acercamiento a las fuentes y bibliografías especializadas, además de la consulta de documentación histórica».
Es un proceso de investigación e interpretación apegado a la cultura de esa región del país, que identifica y prestigia la práctica musical del conjunto y la gestión de Angélica María al frente de Ars Nova.
En sus planteamientos se aprecia que el concepto de salón es crucial para el repertorio del conjunto que, entre tantas otras partituras, comprende obras para formatos pequeños, repertorio pianístico, danzas, canciones y valses.
Ese espacio sociocultural es transpolado a la realidad contemporánea, en la interpretación de repertorio del salón trinitario del siglo XIX, o en el concierto Semana Santa en la Antigua provincia Las Villas, segunda mitad del siglo XIX y principios del XX.
«Estrenamos obras de la Trinidad de esa época, específicamente de la familia de Lico Jiménez: los Jiménez Berroa. Una familia muy activa en ese espacio social de Las Villas. Realizamos, a modo de concierto, la recreación de la Semana Santa, sobre todo del triduo; o sea viernes, sábado y domingo. Cada día lo reconstruimos e interpretamos su música a partir de los archivos sacros conservados en la región; me refiero a la Parroquial de Remedios, la Iglesia del Buen Viaje en Santa Clara y la de Trinidad».
En palabras de Solernou Martínez este fue un repertorio muy interesante, y lo aseguró a partir de su conformación: por obras de compositores prácticamente desconocidos, trabajadores de la capilla o en funciones de la liturgia.
«Sobre Trinidad, se recrea un aspecto social fundamental: el toque de la matraca que es cuando se silencian las campanas y ya no hay motivos de festejo. En el concierto, la matraca diferencia cada día del triduo y las secciones fundamentales de la presentación», comentó.
«Para nosotros este es un repertorio único, se hicieron transcripciones y adaptaciones teniendo en cuenta las investigaciones realizadas en cada localidad para reproducir los formatos de cada uno de los entornos sacros del centro del país en esa época».
Para la interpretación históricamente informada del repertorio sacro en Cuba es un orgullo que Ars Nova defienda la identidad musical del centro del país.
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