El organetto es un instrumento representativo de la Edad Media, que apareció justo en el momento de expansión de los órganos góticos, y también se nombra como portativ (en alemán), orgue de coll (en occitano) u órgano portátil (en castellano).
Se le reconoce por ser de pequeño tamaño. Lo ejecuta una persona que, con una mano, acciona el teclado y, con la otra, regula el fuelle (pudiendo creerse que sirvió de modelo inicial para la construcción de órganos más grandes); y al ser portátiles, ejerció una función relevante como instrumento procesional, además de ser muy socorridos en lugares donde no disponían de aquellos mayores.
Por su carácter ágil y virtuoso, el organetto también fue esencial al servicio de los músicos medievales, pues permitía reproducir con gran expresividad la monodia y añadirle los bajos y elementos de polifonía primitiva, propios de la música de los trovadores o del periodo correspondiente al Ars Nova.
A pesar de su tamaño, hablamos de un instrumento de bastante proyección sonora, especialmente los modelos más pequeños y agudos, que se distinguen con claridad en espacios acústicos amplios e incluso abiertos. Sin embargo, su principal limitación es que el teclado se toca solo con una mano, lo cual reduce sus posibilidades polifónicas. En contrapartida, la manipulación directa del fuelle por parte del intérprete permite un control sobre la gradación dinámica, posibilitando complejos detalles expresivos, incluso vibratos y acentos; algo que no es posible en los órganos convencionales.
Aunque está ligado a un momento histórico concreto, y paralelamente al desarrollo de la polifonía, comenzó a caer en desuso a comienzos del Renacimiento, para desaparecer luego de la vida musical. No obstante, ha dejado una rica herencia de materiales y representaciones iconográficas, básicamente procedentes del Reino de Aragón, donde fue especialmente popular.
Con el interés de los historicistas por revivir el pasado musical en todas sus vertientes, actualmente existen intérpretes de organetto como el catalán Pérez, que ha consagrado su carrera a este instrumento poco común, integrándose a conjuntos especializados en música medieval como Mala Punica, Micrologus, The Unicorn Ensemble o Diabolus in Musica.
También destaca la figura de Cristina Alis Raurich, quien además de iniciar una de las investigaciones más meticulosas y esenciales de la música medieval y los instrumentos de tecla, especialmente sobre el organetto, ha creado la página web Medieval Organ, en la que se puede leer y descubrir, entre otros temas, a este interesante instrumento, arquetipo de la estética sonora medieval.
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