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Adiós triste a mi Margarita

Gladys Puig. Foto: Internet

Cada mañana al despertarme abro el teléfono con sobresalto, temiendo encontrarme con otra noticia triste, que me siga golpeando el corazón y eso me ha sucedido hoy, al enterarme del fallecimiento de una exquisita artista y amiga, la soprano Gladys Puig.

Mi amor por el canto lírico (ópera, zarzuelas y operetas) se inició desde la adolescencia, gracias a la labor estético-pedagógica de la emisora CMBF y del programa televisivo Gran Teatro Esso. Era yo un muchachito de pueblo, que nunca había entrado a un teatro, pero que tuvo la suerte de educar sus oídos al socaire de voces tan grandiosas como las eternas sopranos rivales de la época, Renata Tebaldi y María Callas y los tenores Mario del Mónaco y Alfredo Kraus.

En 1959, año de tantos descubrimientos, pude ver Carmen, con la famosa mezzo cubana Martha Pérez, presentada por la Sociedad Pro Arte Musical, en el Teatro Auditórium. Ella y el bajo José Le Mat eran mis mayores referentes cubanos del género, por haber cantado en la Scala de Milán y el Liceo de Barcelona, respectivamente.

Por ello, cuando en 1960 se anunció la primera gran temporada de ópera en ese teatro, allí estuve con un grupo de amigos entusiastas. Los tres títulos anunciados eran La Traviata, Rigoletto y Fausto. En el primero encontré el hechizo de la encantadora Ana Menéndez y en la última a Gladys Puig. Desde entonces la llamé «Mi Margarita» y cuando la vida me propició su cercanía, ello fue motivo de una bella amistad.

Su exitosa carrera, dañada por serios problemas en sus cuerdas vocales, no la hizo claudicar y siguió dando su arte como intérprete y después como pedagoga, formadora de otros grandes valores de nuestro género lírico.

En mi condición de Coordinador del Premio de Gran Teatro de La Habana y con la anuencia de su presidenta Alicia Alonso, la tuvimos varias veces como integrante de su Jurado, donde siempre dejó una hermosa y constructiva huella. Al encontrarnos, siempre compartimos jubilosos por el descubrimiento de nuevas voces y por los éxitos del ballet cubano, que la contó entre sus admiradoras más fieles.

Que tengas un nuevo camino de luz, mi inolvidable Margarita

Tomado del muro en Facebook de Miguel Cabrera

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