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¿Quién es Ustvólskaya?

Galina Ustvólskaya. Foto: Internet

La historia de la música de concierto suele ser contada con nombres masculinos, situación que condiciona notablemente la percepción histórica sobre la presencia femenina en los roles de intérprete, compositora e investigadora musical.

La más usual de las referencias sobre Galina Ustvólskaya, es que fue alumna de Dimitri Shostakovich; por lo tanto, gran parte de la calidad de su música podría estar garantizada tan solo con ese dato. Pero no es tan así, todo lo alcanzado por la Ustvólskaya es mérito propio, gracias a su carrera tan interesante; aunque, lamentablemente, poco documentada.

Galina nació en 1919 en Petrogrado (actual San Petersburgo), y falleció en la misma ciudad 87 años más tarde, en 2006.

Entre 1939 y 1947, durante su período de instrucción junto a Shostakovich, compuso Concierto para piano, orquesta de cuerda y timbales (1946), con claras influencias de su tutor. En el transcurso, hizo coexistir su obra con diversas tendencias musicales de vanguardia, y de muchas de ellas se nutrió para crear piezas como Dies irae (1973) y Benedictus qui venit (1975).

Uno de los momentos cumbre y más visible de su carrera fue en la década de 1970, cuando impartía clases de composición en el Conservatorio Rimsky Korsakov de Leningrado.
La violinista, violista, musicóloga y compositora finlandesa Clara Petrozzi considera la música de Galina Ustvólskaya como «un arte puramente espiritual».

También basado en el sentido sacro antes señalado, el compositor Tomás Marco plantea en su libro Escuchar la música de los siglos XX y XXI que «mezcla un sentido místico y pararreligioso con una composición de bloques que puede llegar a ser muy violenta. Utiliza conjuntos heterogéneos como en Dona nobis pacem (1971) (piccolo, tuba y piano), la citada Dies irae  (ocho contrabajos y piano), Sinfonía nº4 (1987) (mezzosoprano, trompeta, tamtam y piano), Sinfonía nº5, Amen (1990) (oboe, trompeta, tuba, violín y percusión) y compone violentas sonatas para piano».

Fue una personalidad compleja, en conflicto con su contexto histórico, pero con un acercamiento, declarado por muchos, a la temática religiosa. Así, en Creadoras de música, una compilación publicada por el Instituto de la Mujer (Ministerio de Igualdad) en España, se expresa que «el sentimiento religioso ocupó en ella un papel primordial y fue capaz de oponerse a los dictados oficiales escribiendo obras que, no siendo litúrgicas, debían (según manifestó ella misma) ser interpretadas en una iglesia».

Resta mucho por conocer sobre Galina Ustvólskaya. Un primer acercamiento no basta para comprender la magnitud de su obra en un siglo en el que el arte creado por hombres marcó la historia artística para siempre. Aun así, desempolvar su nombre es un justo homenaje a quien entregó su vida a la pasión por crear.

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