Arte sin etiquetas

Adalys Pérez Suárez
05/ 09/ 2012

Liuba María Hevia junto al Maestro Juanito Espinosa en el concierto de presentación de su CD Naranjo en flor_Foto Olivia PrendesEn uno de esos tantos conmovedores momentos de la más reciente presentación de Liuba María Hevia, el Maestro Juanito Espinosa - quien desde el piano la vio nacer a las sonoridades del tango-, decía que ella puede ser argentina, sin renunciar a ser cubana; guajira, sin dejar de ser citadina; popular, digo yo, sin separarse de lo que llamamos culto.

Trátese de la canción infantil, la habanera, el son o la milonga; la intérprete, muchas veces también autora, logra en su entrega un acabado exquisito en el que su voz, bella e imprescindible es, sin embargo, sólo un vehículo.

Otras, Otros, podrían tener mayores registros; pero muy pocos consiguen establecer ese vínculo emotivo de suave y profunda catarsis, que Liuba logra con su auditorio, sin importar edad o latitud.

Voz, diseño escenográfico, arreglos musicales, instrumentistas, pericia para orquestarlos, en ellos podría estar la evasiva respuesta a esta incógnita de la comunicación artística que, Otras, Otros, podrían concertar sin igual resultado.

El verdadero arte, en su esencia, es remiso a las etiquetas, a las fórmulas, a las fronteras muchas veces violadas por el talento, la autenticidad, la humilde entrega, el corazón del artista; los mismos que Liuba pone sobre la escena o transfunde al acetato.

Es el alma que canta, diría yo. Un alma hermosa y universal en sus inquietudes que no deja de asombrarse, de asombrarnos; de regalarse y de regalarnos, desde lo hondo de la cultura -no importa si arrabalera- siempre excelsa, siempre popular.