Huevo, Mefisto Teatro
|
Tony Díaz y Mefisto Teatro finalmente estrenaron en la sala Adolfo Llauradó la pieza Huevo, del dramaturgo matancero Ulises Rodríguez Febles.
Durante uno de los últimos ensayos en la casona de Línea, en El Vedado, el reconocido director hace un alto para hablar para CMBF acerca de la obra y la puesta en escena.
¿Cuándo conoció de Huevo?
Dirigí por primera vez una puesta en espacio, una lectura dramatizada a la manera de teatro semi-montado, de esta obra en 2005 en la sala teatro El Sótano. Desde entonces, me enamoré del texto y lo imaginé como un musical. Tres años después el espectáculo está listo.
¿Los actores?
Los de mi compañía Rayssel Cruz, Gabriel López, Enrique Estévez, Jorge Enrique Caballero, Hedy Villegas, Alianne Portuondo, Sandra Ochoa, Jorge Luis Curbelo, Alejandro Milián, Araina Befe, Claudia López, Sofía Elizarde, Frank Egustiza, Fernando Martín, Diana Hernández.
¿Hizo entonces un musical?
Yo diría que sí, lo único que no como Cabaret, la música está en la trama. Para las canciones tomamos los textos de Ulises y se reordenaron para que la métrica musical entrara. Es un musical. Diría más, es un drama musical. Toda la música original, de Jomary Echavarría, tiene unos timbres de cubanía y estamos muy contentos con el trabajo.
¿Diseño y escenografía?
La idea original de la escenografía es de Harold Menéndez; el diseño de vestuario de Maylín Álvarez, una joven graduada del Instituto Superior de Arte (ISA); el diseño de luces es mío. Tiene una onda, como se dice, muy peculiar, como la línea que seguimos nosotros dentro de nuestros espectáculos.
¿Estrenan en la Llauradó?
Así es, porque la habíamos prometido a esta sala-teatro, la debíamos haber estrenado antes que Cabaret, pero no pudo ser, y además nosotros ensayamos en este lugar. Después pasará al Bertold Bretch. Aunque no es una obra de grandes espacios, creo que va a tener problemas con el público en la Llauradó... Se que va ser una puesta polémica.
Entremos en el tema…
El dramaturgo hace un repaso, desde la reflexión y el análisis con alto sustento humano, de los sucesos de los años ochenta en la Isla: Mariel y los llamados actos de repudio en los que los huevos tuvieron un lamentable, triste y errado protagonismo acompañante. El retorno a Cuba y el reencuentro entre personajes que estuvieron en bandos contrarios, y hasta los que ahora son obligados a recordar que en más de un sentido se dejaron arrastrar por la corriente.
¿Cree que el tema mantiene su vigencia?
Creo que para las nuevas generaciones le sirve de conocimiento, de cómo fueron esos sucesos, y para los que los vivimos y tuvimos que tomar en un momento determinado una actitud ante aquello, es como una reflexión, no es un pase de cuenta, es que es lo que hay que hacer para que estas cosas no vuelve a ocurrir. Tendré a todos los actores-personajes en escena para enfrentar todas las opiniones, todos los puntos de vista respecto a este problema. Porque, ¿Dónde está la razón?
El dramaturgo accede otra vez a una porción de nuestra historia más reciente…
Si, y lo hace como es su costumbre desde la experimentación, con un lenguaje y diálogos vigorosos, los personajes, sus conflictos y situaciones, son muy auténticos.
En Huevo parte igualmente, de una historia real…
Tiene como punto de partida, una historia real, los sucesos de Mariel, y desde de ahí está elaborada la obra y la puesta en escena, con una mirada a la vez crítica de esa realidad.
En una entrevista bastante citada, Ulises Rodríguez Febles explica el por qué trata casi constantemente la realidad y lo contemporáneo:
Escribo sobre la realidad en que vivo, porque necesito expresarme desde el cuestionamiento, la indagación de la realidad y la de los seres humanos que viven conmigo, desde la complejidad y las agudas contradicciones sociales, desde las múltiples lecturas de los fenómenos del mundo que me circunda, tratando sus problemáticas desde una posición cuestionadora, crítica. Me interesa tratar lo que llamo la memoria sumergida, la del pasado más inmediato y la que hoy, en el presente, es una realidad y mañana va a ser nuestra memoria oculta y desaparecida, pero que es necesario iluminar, desmitificar desde una mirada personal, diversa, y siempre con un sentido ético.
Huevo, reciente estreno de Mefisto Teatro y su director Tony Díaz, es prueba de ello, al acercarse a una realidad que impactó y dejó su huella en una generación de cubanos.
En resumen, una obra que será bienvenida, amén de debatida.
Foto http://www.cniae.cult.cu
|