Las mariposas saltan al vacío.
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En 1993, el dramaturgo y director José Milián estremeció el panorama teatral cubano al estrenar su pieza Las mariposas saltan al vacío, donde -en líneas generales- aborda el travestismo y las consecuencias éticas del SIDA.
Por vez primera la escena nacional volvía los ojos hacia la vida de los internados en los sanatorios, mezclando heterosexuales y homosexuales bajo el peso del VIH/SIDA.
Ahora, en una nueva temporada, el Premio Nacional de Teatro 2008 repuso la obra con su Pequeño Teatro de La Habana en el Café Teatro Brecht.
El elenco tiene muy bien incorporado estos personajes, perfectamente reconocibles dentro de la galería que José Milián procreara en su teatro: Arsenio o Lavinia La Salvaje: Ariel López; Fermín: Frank Mora; Payaso: Olivia Santana, y La Gorda: Estherlierd Marcos.
Las mariposas saltan al vacío tuvo su estreno absoluto durante 1993 en el propio Café Teatro Brecha y fue repuesta en 1997; luego a finales de 2002 tuvo una larga temporada hasta llegar a más de 100 funciones, para volver a escena en 2003.
Dada la universalidad del tema, la conmovedora obra de Milián, fue aplaudida en el Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré de Puerto Rico, cuando en 2001 la dirigió el dramaturgo y director teatral Roberto Ramos Perea; en 2003 Jorge Cao la llevó a Colombia y Kirenia Arbelo la dirigió en México durante 2004.
| Además de estar publicada por la Editorial Unión, como parte del libro Si vas a comer espera por Virgilio (Premio de la Crítica 2002), la obra fue traducida al inglés para usarla como texto de estudios teatrales en la Universidad Estatal de Rutgers, New Jersey, en los Estados Unidos. |
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Las mariposas…, entrelaza varias historias de amor filial y carnal.
Como la crítica ha señalado, el asunto de los enfermos de SIDA y de los travestis permite al dramaturgo volver sobre lo que pudiera considerarse el tema fundamental de su obra: la lucha del hombre contra cualquier marginación.
Los travestis, como mariposas que se transforman de un estado a otro, son simbólicamente el signo poético del dramaturgo: la relación vida-muerte.
Es el teatro a la manera de Milián, con un tema de indudable fuerza dramática, donde no ha hecho más que subrayar que sigue siendo un nombre provocador de la escena cubana, mostrando el alto vuelo de su dramaturgia, la cual apela siempre –sutilmente- a la reflexión, por su atenta mirada a cuestiones medulares de la realidad.
De tal manera, con Las mariposas saltan al vacío, un texto insoslayable de la dramaturgia nacional, José Milián lleva nuevamente a las tablas un problema de innegable actualidad universal.
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