María Teresa Pina
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Tres miradas acercan al espectador a ese mito de la canción que es La Lupe (1939): la del actor devenido dramaturgo, Carlos Padrón, la de la gran actriz y directora Verónica Lynn y la más joven actriz María Teresa Pina. Tres nombres reconocidos de la escena cubana confabulados para entregar el monólogo La gran tirana.
En la Casona de Línea, donde en su sala Llauradó estrenan la pieza, inquirimos de Verónica Lynn, Premio Nacional de Teatro, y de la actriz, María Teresa aspectos de la puesta.
Verónica, explíquenos de las dificultades, los retos, de dirigir un unipersonal…
VL: El arte es un reto en cualquiera de sus vertientes. Si, el unipersonal tiene la dificultad de que toda la atención del público está en un solo actor y ese actor tiene que mantener el interés sobre lo que se dice, lo que se hace en escena. Tiene que mantener la atención del público que es muy fácil que decaiga, que sea monocorde, monótono, o muy reiterada la puesta en general, pueden pasar mil cosas. Ese es el gran reto, pero partiendo de un buen libreto, y por suerte este es el caso, hay que aceptarlo.
Entonces La gran tirana…
VL: Es un magnifico libreto de Carlos Padrón, por eso me interesé, La Lupe aquí es un ser humano, no es la mulata loca, arrebatada que daba taconazos al pianista. Ella no era eso solo. Eso era una manifestación de ella, original, y que no era algo para ser diferente, es que ella era así. Había verdad en eso. Lo que pasa que cuando uno la oye y no la ve, se da cuenta que era una magnifica cantante, una intérprete tremenda. Esto se lo aseguro además no porque me guste, no soy musicóloga, pero si hay criterios de musicólogos que dicen hay obras de ella donde la oyen hasta quince veces y le encuentran una riqueza enorme de matices en la interpretación. Carlos nos da un ser humano con todos sus defectos y virtudes. Hay pasajes de su niñez, porque ahí está la formación del ser humano. Una niñez muy árida, llena de violencia, de poco afecto, poco comprendida. Después es lógico que haya salido esa mujer. Es la génesis de la violencia que tenía, pero era muy dulce, amaba mucho a sus hijos. Tenemos testimonios de gente que dice que era una mujer casi tímida, y muy dulce. Cuando vez un video dando golpes y haciendo gestos con la cara que no tenían nada que ver con lo que estaba pasando y cuando la oyes, te das cuenta que eran dos partes de una misma pieza.
¿Conoce otras puesta sobre La Lupe?
VL: No, no he visto, sólo una hace muchos años que no tiene nada que ver con esta. No he visto las últimas Lupe. Carlos no se detuvo en los excesos de la Lupe, que es lo que siempre ponen. Aquí hay un ser humano, una hija, madre, esposa, aunque tuvo muchos hombres, que siempre amó al padre de sus hijos, que era un esquizofrénico. Fue una mujer con muchos problemas. Es parte de nuestro patrimonio y nosotros tenemos que conservar esas tradiciones. Por eso me gusta que los escritores traten de rescatar primeras figuras de este país que han aportado mucho a la cultura cubana, para que las nuevas generaciones las conozcan.
¿Como está estructurado?
VL: La Lupe viene a contar su historia. De pronto habla de Cuba, su niñez, tiene conversaciones con gente que están en su espacio, hay encuentros donde nos va informado como está su vida. Todo mezclado, no cronológico. Habla con la madre, con la madrina que adoraba. Son gente muerta. Como es la Lupe. Es una conversación de gente muerta que le dice a los vivos, todo no es tan fácil.
La escenografía es especialmente importante en un monólogo…
VL: Es verdad, pero la quisimos muy sencilla. Fue realizada por Carlos Repilado. Todo se desarrolla en el camerino de la Lupe, pero ella canta, actúa. Tenemos cuatro biombos, como gallos tapados. Hasta que ella va contando y descubriendo y descubriendo.
¿Escogió a María Teresa?
VL: Fíjate, yo la heredé. Porque Carlos pretendió en un principio dirigirla, y la llamó. Cuando tuvieron los primeros trabajos de mesa él se complicó con el trabajo y abandonó la dirección. Como se iba a presentar con mi grupo Trotamundo, la asumí. Yo se dirigir actores, pero lo que es puesta…pero me dije ¿por qué no? Leí el libreto y me gustó mucho y dije si.
María Teresa Pina es una actriz muy popular por su trabajo en varias telenovelas, como Oh!, La Habana, El balcón de los helechos y la que está ahora en la pequeña pantalla, Aquí estamos.
Pero atención, ella no va de la televisión al teatro, sino al revés. Algunos títulos para recodar: Manteca, Una casa colonial, Pedro Navaja, Alto riesgo, Santa Camila de La Habana Vieja, y, por supuesto ese abre caminos que fue el monólogo Elogio de la locura.
MTP: Así es. Yo pasé del teatro de la televisión. Cundo hice el Elogio de la locura, de Erasmo de Rótterdam en el Festival del Monólogo de La Habana pensé entonces, si no cojo ningún premio ni nada por lo menos van a saber que existe una guajira en Ciego de Ávila que ama el teatro profundamente y que se ha atrevido a hacer esto. Afortunadamente, fue un trabajo que me trajo muchas cosas lindas. Además de muchos premios, la decisión de quedarme en La Habana. Yo estaba esperando un texto que lo superara y cuando Carlos Padrón me enseñó La gran tirana y lo leí, me dije este es, y quise hacerlo. Cuando empecé a leerlo me aterré, como nos pasa casi siempre a las actrices, después empiezas a buscar, a encontrar, a conocer.
Es un momento feliz entonces…
MTP: La que está de pláceme en todos los sentidos soy yo. Un texto de Carlos Padrón, la dirección de Verónica Lynn es un lujo, el diseño de Carlos Repilado, y cuento con la contribución de Santos Toledo para el póster.
¿Cómo has pensado asumir a La Lupe? ¿Cuánto la has estudiado?
MTP: Quiero parecerme lo más posible a ella. Muchas personas me han facilitado materiales, videos, discos. No la había visto nunca en persona. Había leído y escuchado música de la Lupe, una mujer con una voz y timbre increíbles, un registro altísimo, una manera de interpretar única. Quien trate de hacerlo como ella, le digo que está loca. Como ella no cantaba nadie. Es como imitar a Lola Flores. Tú puedes tratar de recrearla, pero no es posible. Son personas que nacieron para ser únicas.
¿Cómo la ha plasmado el autor?
MTP: Este trabajo sobre toda las cosas redime la imagen que en algún momento se ha dado de la Lupe, solo aquella mulata que golpeaba, gritaba, decía los ay…tan sensuales y eróticos. Aquí hay más, hay una madre, una amiga, una cubana, una esposa, una mujer que en su niñez tuvo carencias muy grandes. Muy incomprendida. Y yo creo que personas nacen marcadas, y ella nació marcada para ser lo que fue. Que pasa, como era tan temperamental, como se daba en las canciones se daba en la vida, y eso a veces, y en este caso está probado, puede ser nefasto, porque estuvo y fue lo más alto en su momento. No por gusto está considerada “The queen of the latin soul”, no por gusto fue la primera latina que cantó en el Palladium, no por gusto fue elegida para protagonizar junto a Raúl Julia Los dos hidalgos de Verona en Broadway. Hay personas que dicen que ella era una digna representante del arte naif, creo que si. Eso la llevó a caer en cosas complejas, difíciles.
¿La Lupe tal cual?
MTP: El monólogo no quita nada de su vida. No quita sus excesos, ni hombres, ni drogas, ni alcohol. Nada. Pero dice, si, yo hice todo esto, y ustedes han hablado de esto, pero ¿conocen esto otro? Además, ¿ustedes son lo suficientemente puros para lanzar esas piedras? Mírenme como lo que soy, un ser humano.
La Lupe, una mujer de mucho temperamento ¿Cómo lo trabajó?
MTP: Si hay algo que nos acerca es precisamente la fuerza y el temperamento. Cuando hago un trabajo siempre establezco un paralelo entre la actriz y el personaje que voy a interpretar. Que tiene ella que no tengo yo y viceversa. Soy una actriz afinada y musical. Eso es bueno, porque puedo doblarla sin grandes conflictos. Voy a doblar a la Lupe, pero también voy a cantar Tengo fuerza, un temperamento fuerte, pero en nada más nos parecemos. Soy de andar lento, racional y ella era todo lo contrario.
¿Qué tiempo le llevó montar el monólogo?
MTP: Fue complicado, porque Verónica es una actriz muy solicitada, en medio del trabajo filmó una película en Cuba y otra en Ecuador y una telenovela. Yo también hice una telenovela, y eso hizo que el tiempo de trabajo se alargara, porque teníamos que detener para cumplir otros compromisos y después retomar la pieza, pero en ningún momento dejé de pensar en ella, de estudiarla, de escuchar su música, de verla.
Usted gusta del monólogo…
MTP: Con este he hecho cuatro. El primero fue una adaptación para mujer del Brindis por el sonso, luego, Las penas saben nadar, de Abelardo Estorino, el tercero Elogio de la locura, y ahora este cuarto, La gran tirana. Pero, desde que comencé he hecho también muchas comedias.
¿Había abandonado el teatro por la televisión?
MTP: Nunca he dejado el teatro. Este ha sido el período más largo sin hacer teatro, tres años, porque hice una telenovela y llegó otra.
Hice Pedro Navaja con Nelson Dorr, y al mismo tiempo, hice la Bárbara de Casa colonial, con Nicolás Dorr, en el aniversario 25 de la puesta. Yo digo que estuve con los dos Dorr al mismo tiempo.
¿Cuánto le debe al teatro?
MTP: Todo. Toda mi preparación. Mi aprendizaje. Cuando llegué a la televisión nunca había visto una cámara y estuve un mes mirando para aprender. Creo mucho en la verdad, en la sinceridad, el estudio, en que natura te elija para una cosa u otra. Creo que uno nace con las cualidades para hacer y hay que descubrirlo y desarrollarlo. Creo que uno de los descubrimientos más importantes de mi vida fue saber que el teatro era mi camino.
Ahora María Teresa Pina encarnará, de la pluma de Carlos Padrón y la batuta de Verónica Lynn, a esa leyenda que es La Lupe, nombre artístico de Lupe Victoria Yolí Raymond, nacida el 23 de diciembre de 1939 en Santiago de Cuba y fallecida el 29 de febrero de 1992 en Nueva York, quien se enseñoreara de los escenarios cubanos a principios de los años 60 con sus interpretaciones irreverentes e irrepetibles.
Foto Oscar Camaraza
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