CMBF Radio Musical Nacional
Portada:: CMBF Radio Musical Nacional
Actualidad:: CMBF Radio Musical Nacional
Música:: CMBF Radio Musical Nacional
Ballet y Danza:: CMBF Radio Musical Nacional
Artes Plásticas :: CMBF Radio Musical Nacional
Cine:: CMBF Radio Musical Nacional
Literatura:: CMBF Radio Musical Nacional
Teatro:: CMBF Radio Musical Nacional
CMBF Radio
De Nosotros:: CMBF Radio Musical Nacional
Programación:: CMBF Radio Musical Nacional
Transmisiones:: CMBF Radio Musical Nacional
Secciones:: CMBF Radio Musical Nacional
Sinfónica Nacional:: CMBF RAdio Musical Nacional
Educación:: CMBF Radio Musical Nacional
Identidad:: CMBF Radio Musical Nacional
José Martí:: CMBF Radio Musical Nacional
Voces en Línea:: CMBF Radio Musical Nacional
Links:: CMBF Radio Musical Nacional
Radio Cubana
Páginas Culturales
Galería:: CMBF Radio Musical Nacional
El Tiempo:: CMBF Radio Musical Nacional
Mapa del Sitio:: CMBF Radio Musical Nacional
 
 
borde
 
Sinfonica Nacional
jose martí
mesa redonda
cubaminrex
cubacontra_bloqueo
5 heroes
 
   
  Norge Espinosa: el títere es un super-actor
  Por Mireya Castañeda
  rmusical@cmbf.icrt.cu
 


Norge Espinosa
Norge Espinosa

Grupo de teatro El Público, Teatro de las Estaciones, Festival Internacional de Teatro de La Habana y su Perro huevero, Festival de Teatro de Camagüey, Escuela Nacional de Teatro.
Resultaría ser teatro la palabra que marque a Norge Espinosa (Santa Clara, 1971), y sin embargo no, él se define como poeta y al hablar de teatro como un poeta dramático.

Los poemarios Las breves tribulaciones y Los pequeños prodigios (para niños), el poema Cartas a Theo y la antología Las estrategias del páramo, lo sitúan como una de las figuras más destacadas de la generación literaria de los años 80.

No obstante, desde el principio fue el teatro. Entre los nombres a los que se vincula están el maestro Roberto Blanco, y más cercanos José Oriol y el Teatro de los Elementos, Carlos Díaz y El Público, Rubén Darío Salazar y Teatro de las Estaciones.

Tiene una intensa relación de textos estrenados por diversos grupos, entre ellos, Los músicos volantes (1992); Sarah´s (1995), Sácame del apuro (1997, Premio Villanueva), En un retablo viejo (2001), Ícaros (2003, Premio de la Critica).

Trabajando ya como asesor de Teatro El Público, junto a Abel González Melo, prepara una versión de La Gaviota, de Antón Chéjov y al año siguiente de La Celestina, un suceso que alcanza 150 funciones.

Parodiando la pieza María Antonieta o la maldita circunstancia del agua por todas partes, de la cual hiciera una versión para El Público, el teatro es una exitosa circunstancia por todas partes para Norge Espinosa. El tema es centro del diálogo en la Casa de las Américas durante la temporada Mayo Teatral.

A propósito de la puesta de Federico de noche (Premio Villanueva), en estas jornadas. ¿Cómo son tus relaciones con Teatro de las Estaciones?

Primero, es una relación basada en la amistad con sus creadores, con Rubén Darío Salazar quien lo dirige, con Zenén Calero y con los actores que lo forman desde hace ya quince años, desde que el grupo nació en Matanzas. Luego, es una relación intelectual, de cruce de lecturas, de referencias, de espectador, de crítico que poco a poco se fue confabulando y finalmente en 2004, estrenó con ellos La casa de los juguetes, aunque antes había colaborado, en 2001, En un retablo viejo, un espectáculo de homenaje a los hermanos Camejo y Pepe Carriles, fundadores del teatro guiñol profesional en Cuba. La relación es básicamente de empatía, igual que con Carlos Díaz, con el cual trabajo con Teatro El Público hace más de once años. Es una relación basada en que lo que ellos proponen me interesa y lo que yo les propongo les interesa. Así que desde esa voluntad, que tiene por supuesto puntos de contacto con la propia relación estilística, de amor por el muñeco, por el títere, ha ido fundamentándose durante estos años, y son ya seis espectáculos creados en conjunto. Rubén, Zenén, los actores y yo tenemos un diálogo que solo necesita ser activado para que yo sepa que necesitan de mi y que quisiera yo proponerles. 

El último con ellos es Por el monte carulé

Si, es un espectáculo imaginado a partir de la vida de Bola de Nieve, Ignacio villa, el gran negro piano man cubano, que se hilvana a Federico de noche, porque es el primero de una trilogía que Rubén creó a partir de la infancia re-imaginada de figuras que han sido importantes para Teatro de las Estaciones como señales de referencia. El segundo es Una niña con alas, a partir de la poesía para niños de Dora Alonso. Por el monte carulé se estrenó el pasado año, y retoma la música de Bola de Nieve para contar su propia vida. Es un espectáculo para adultos, como hice ya con ellos La virgencita de bronce, la versión teatral de Cecilia Valdés en 2006. Es parte de una secuencia de trabajo muy intensa que se continúa, porque ya estoy trabajando el próximo espectáculo que haremos juntos y que es una versión de Pinocho.

Diferentes relaciones entre Teatro de las Estaciones y El Público. ¿Qué te interesa del títere?

Me interesa del títere, y eso lo aprendí con alguien como Freddy Artiles, que lamentablemente ha fallecido, pero ha dejado en sus alumnos una imagen muy contundente de cuanta potencia puede encontrarse en una imagen titiritera, saber y reconocer que el títere es como decían algunos de los grandes maestros de ese arte, un súper actor, un actor que lo puede todo a partir de una convención que crea con el espectador, de magia, de encantamiento, de animar una figura que aparentemente está inerte, pero tiene su propia poesía. Me interesa encontrar esa posibilidad de recrearlo todo en una escala que no es solamente la humana, sino también una escala de mucha teatralidad, que si está manejada por alguien que sabe controlarla y al mismo tiempo dilatarla con determinada calidad, puede crearse una imagen muy poderosa, que puede vencer fronteras, seducir espectadores que incluso no imaginan que el títere puede ser tan rico, con una potencialidad en si mismo. A partir de ahí, siempre encuentro en él un elemento para nuevas teatralidades. Por ejemplo, los primeros espectáculos que hice con las Estaciones están más cercanos a lo convencional, ya en Federico de noche se va rompiendo esa barrera y jugamos a experimentar a partir de esa libertad que el títere da dentro de un mundo en el cual el espectador tiene que creer, ir mas allá y confabularse con él hasta ser un cómplice de quien lo manipula, lo anima y se lo ofrece como una imagen total.

Hablemos más específicamente de Federico de noche...

En realidad es una obra en la cual no hay una sola palabra de García Lorca. Todo está escrito por mí a partir de una larga relectura de sus textos. Lo que hice fue transustanciar, parafrasear a Lorca, y de eso escribí lo que imaginaba él habría escrito sobre su propia infancia. El conocimiento de textos que no se dieron a conocer hasta 1998 del pasado siglo, cuando se celebró su centenario, me permitió leer lo que el Lorca adolescente, más cercano a la niñez, había escrito y la familia tenía guardado. En esos textos había esbozos de lo que luego Lorca haría como el gran dramaturgo y poeta que conocemos en la actualidad. Conocer esos contenidos, muchos de ellos inacabados, me permitió entender como ese niño Lorca empezó a tener las visiones que más tarde aparecerían en su teatro y poesía que hoy todo el mundo estudia y conoce. Traté de ir no al Lorca que todo el mundo cree haber visto, sino ese Lorca secreto, que se debatía consigo mismo desde la niñez tratando de encontrar una voz personal y es el que encontramos en los diálogos poéticos que escribió. Eso es lo que sostiene a Federico de noche, un espectáculo en el cual el Lorca que está no es el visible, el que la gente quisiera ver, es un Lorca secreto que se pregunta a sí mismo que significa despertar, salir al mundo y descubrir imágenes que después va lo van a acompañar por siempre hasta el momento de su muerte, que también está referenciada en el espectáculo. Es como una presentación al espectador niño y al adulto de lo que puede ser el mundo lorquiano a partir de reapropiaciones, re- imaginar lo que Lorca es desde una perspectiva contemporánea. Es un espectáculo que ha seducido a algunos, incomodado a otros, hay gente que ha querido una imagen quizás menos insólita, pero creo que el compromiso de Lorca con nosotros y viceversa tiene que ver con hurgar en lo que él es, una personalidad que sigue siendo discutida, sigue siendo tenida como un ser humano vivo y no un autor académicamente muerto. Un homenaje que no apela a lo que convencionalmente sabemos de Lorca sino una mirada más atrás.

Todo es un homenaje, hasta la escenografía…

Efectivamente, cuando se abre el telón y aparece la luna, es homenaje no sólo a Federico, sino también a Roberto Blanco quien utilizó ese mismo elemento escenográfico cuando hizo su Mariana Pineda, que se llamó Mariana, por Teatro Irrumpe en 1987. Te digo más, el espectáculo es una suma de tributos a Lorca y a todos los que en Cuba han tenido una relación intensa con ese gran dramaturgo, llámese Roberto Blanco, Berta Martínez, Nelson Dorr. La presencia activa de Lorca en Cuba fue lo que de alguna manera alimentó la síntesis poética del espectáculo, en el cual no ha elementos escenográficos convencionales, los que hay, entran y salen dentro del juego del espectáculo y en ese escenario aparentemente vacío, iluminado por la luna, es que ocurre todo ese viaje nocturno del niño Lorca en busca de sí mismo hasta que decide irse, vivir, madurar, ser él. Zenén Calero es el diseñador del grupo, una figura excepcional, y sabe muy bien traducir en términos titiriteros lo que la poesía puede dar, lo entiende muy bien y puede devolvérmelo de una manera cercana a lo que yo soñé y superior.

Tienes también en escena dos versiones esta temporada…

Con El Público, Ay, mi amor es un texto que yo reescribí a partir de unas memorias que dejó grabadas Adolfo Llauradó en una gran descarga en tarde azarosa de los años 90. Sirvió de base para este espectáculo en que el actor Lester Martínez hace una especie de homenaje vivo, sin intentar repetir el personaje extraordinario e irrepetible que fue Llauradó, sino evocarlo desde la piel de un actor que no lo vio nunca en escena, pero de alguna manera se puede enlazar a lo que él representó en el teatro cubano. Fui también asesor y el autor de la versión que se está presentando de Las amargas lágrimas de Petra von Kant, basado en la obra homónima de Reiner Werner Fassbinder, el gran autor alemán. La considero uno de las mejores puestas de la compañía en la que Carlos Díaz revolucionó mucho de lo que él mismo ha creado como director y ha permitido ese extraño momento de deslumbramiento que puede ser que tanto devotos como no devotos, fanáticos, como enemigos vayan a ver el espectáculo y le rindan un aplauso fervoroso.

Volvamos al inicio. A pesar de tantos éxitos y gusto por el teatro te defines como poeta…

Si algo soy en este mundo es un poeta. Ni un dramaturgo, ni un ensayista, ni un narrador. Mi concepción del mundo y mi comprensión del mundo es la de un poeta. No soy un dramaturgo, soy un poeta dramático.

¿Qué quiere decir?

Simplemente, una persona que extiende desde la poesía una línea que puede dividirse en diálogos, en parlamentos, en acotaciones para un director. En el teatro cubano hay una larga línea de poetas dramáticos, Virgilio Piñera,  Milanés, la Avellaneda y Abilio Estévez. Yo me reconozco plenamente dentro de esa tradición.

Así sea, pero ciertamente teatro es palabra clave cuando se habla de Norge Espinosa.

 
 
otros temas
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   

 
 
Director: Eduardo Granados Castellón,
Jefe del grupo Informativo: Ignacio Cruz Ortega
Jefe del equipo web: Edelvis López Zaldívar
Webmaster y Diseño: Francisco Quevedo Amador
Dirección postal:  Edificio N, Calle N, entre 23 y 21, Vedado, La Habana, Cuba.
Código Postal:  10400.  Correo: rmusical@ceniai.inf.cu, Teléfonos:
(53- 7) 832-0085, 838-1900, 836-8054
© Copyright CMBF Radio Musical Nacional, 2008
Todos los derechos reservados


 
Quienes somos Contactenos Quienes somos Tema de Identificacióm CMBF Radio Musical Nacional Correo