José Omar Torres, Infanta y San Miguel.
|
Apropiado título el que se ha dado a la exposición del pintor y profesor Juan Roberto Diago Querol (La Habana,13 de agosto de 1920 — Madrid, 20 de febrero de 1955): Sobre la tela del tiempo.
Abierta el 28 de enero, natalicio de José Martí, en el Museo Biblioteca Servando Cabrera Moreno, la selección de obras tiene la imagen del Maestro como personaje central.
Las piezas expuestas, pintadas en 1942, pertenecen al Centro de Estudios Martianos, institución a la que fueron donadas por la familia del artista.
El Apóstol sobre la tela del tiempo, pero a la vez el propio artista que con su pincel le dio vida y enriqueció la iconografía del Héroe desde los primeros momentos de su trabajo profesional. De ahí que en los cuadros se aprecie un Diago Querol aún dentro de la figuración académica.
En esta serie martiana se advierte por tanto la composición realista en los cuadros, el dominio de la técnica, y, sobre todo, la originalidad en el tratamiento del tema.
Es Martí en varios pasajes de lo que llamó la Guerra Necesaria, y el artista los asume con sobriedad cromática.
Especialistas del Museo que promueve la obra de Servando Cabrera mostraron su satisfacción, porque se hayan seleccionado sus salones para exponer estas obras de Diago Querol, dado el lazo que los unió: fueron condiscípulos en la Academia San Alejandro.
Para ambos creadores la figuración academicista fue punto de partida y búsqueda hasta encontrar esa impronta personal que los ha consagrado dentro del amplio panorama de la plástica cubana.
En el caso de Diago Querol, el transito de su obra incluye la presencia de elementos surrealistas, momentos picassianos y la abstracción. Esa evolución como se conoce resultó interrumpida con su temprana muerte.
Considerado uno de los artistas esenciales de la historia de la plástica cubana del siglo XX, se destacó no sólo en la pintura, el dibujo y la xilografía, sino que incursionó exitosamente en el diseño escenográfico y la ilustración, por ejemplo de la poesía de Cintio Vitier, Eliseo Diego y Carilda Oliver Labra y realizó viñetas admirables para la obra cumbre del español Juan Ramón Jiménez, Platero y yo.
De su biografía artística, además del mencionado paso por la Academia San Alejandro entre 1936 y 1941, debe significarse que en 1942 participa en el Estudio Libre de Pintura y Escultura dentro de un grupo de la primera vanguardia cubana.
Realiza su primera exposición personal de dibujos y gouaches en 1944 en el Lyceum de La Habana, y ese mismo año participa por invitación en un importante evento, Modern Cuban Painters, en el Museo de Arte Moderno, en Nueva York. En 1953 tendría una exposición personal, Roberto Diago, en la Panamerican Union, Washington, D.C y después de su fallecimiento se organizarían varias, la primera en 1956 Cuarenta Dibujos de Diago, en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana; 1986 Roberto Diago, durante la III Bienal de La Habana en el Fondo Cubano de Bienes Culturales y 2001, El negro y el puro en la galería Espacio Abierto de la Revista Revolución y Cultura.
Su obra fue incluida en numerosas Exposiciones Colectivas desde 1941, por ejemplo ese mismo año en La pintura y la escultura contemporánea en Cuba, en el Palacio Municipal de La Habana. Cuba; 1947 Paintings and Drawings of Latin America, en la Knoedler Galleries, de Nueva York y 1952, en la XXVI Biennale di Venecia.
Además de su labor como profesor desde 1945 en la Escuela de Artes Plásticas de Matanzas (que hoy lleva su nombre), sus cuadros se expusieron en Argentina, Suecia, Guatemala, Francia y la antigua Unión Soviética, y él mismo viajó acompañando su obra a los Estados unidos, Haití, México y España.
Obras de Diago Querol están expuestas en el Museo de Arte Moderno de Nueva York; Museo Nacional de Bellas Artes, La Plata, Argentina; Museum of Modern Art of Latin America, en Washington, D.C. y naturalmente en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana.
En el Edificio de Arte Cubano se puede apreciar su cuadro Virgen de la Caridad (Óleo sobre tela; 104 x 78,5 cm.). Considerada una de sus obras de más síntesis y riqueza expresiva y, posiblemente, una de las más significativas de toda su vida artística, se aprecia en ella la fuerza extraordinaria de su técnica pictórica, con muchos contactos con el expresionismo abstracto. Un cuadro de franca búsqueda.
Juan Roberto Diago Querol, pese a su corta y truncada carrera, marca pautas en el arte cubano moderno. Un artista sobre la tela del tiempo.
|