
Foto: Premio Iberoamericano Tomás Luis de Victoria, logo. |
A diez años de que se confiriera por primera vez el Premio Iberoamericano Tomás Luis de Victoria, se impone una reflexión. Sucede que, tan preciado galardón, fue otorgado a un cubano, y no a otro compositor de meritos de Iberoamérica.
Esto dice mucho de la cultura cubana en general, y de la música en particular; pero, mucho más, del Maestro que lo recibió: Harold Gramatges.
Este galardón, más que justo, fue una confirmación más de la trayectoria artística y la versatilidad como hombre de ideas que lo destaca. Porque, en estos dos aspectos –entre muchos- está la verdad de su vida. Una vida que lo llevó a conocer personalidades fundamentales de las artes y del pensamiento universal como Igor Stravinsky y Pablo Picasso. O ser discípulo, y por tanto a conocerlos desde muy joven, de maestros como Amadeo Roldán y Aaron Copland.
Pero la vida es haber cumplido cabalmente con todos los presupuestos que uno se ha impuesto, y haber superado estas u otras expectativas.
Ese es uno de los secretos de la obra, que es igual a decir, la vida del Maestro Harold Gramatges, con sus 88 años de existencia, más que fructífera, por cierto.
Y para quienes no conocen anécdotas del compositor, esta es una de las muchas que podemos relatar en este breve espacio.
Quien escribe estas líneas, Juan Piñera, es jefe del Departamento de Composición del Instituto Superior de Arte, en La Habana, y tiene entre sus subalternos a Harold Gramatges.
Hagamos un alto en la anécdota y digamos: “manda quien debe ser mandado”.
Gramatges, quien ha pasado en los últimos tiempos, por procesos personales muy difíciles, y de salud, es profesor de Composición y de Audiciones Analíticas en la citada Universidad de las Artes.
Cada nuevo curso entran nuevos estudiantes que los jefes de Departamentos distribuyen entre los profesores, es bien cierto, pensando en afinidades, intereses y algo tan intangible como la química entre las personas.
Así que, pensando en los problemas por lo que estaba pasando el subalterno, decidimos no cargarlo de trabajo. Y, ¿saben ustedes que hizo Harold Gramatges? Pues algo tan vertical y hermoso como exigir a sus nuevos alumnos y continuar regalando a raudales su sabiduría.
Es por ello que el Maestro Harold Gramatges, maestro de maestros, es Héroe Nacional del Trabajo de la República de Cuba, galardón tan o mas importante para un hombre revolucionario, como el Premio Iberoamericano de la Música Tomás Luis de Victoria por la obra de una vida.
Y una vida, bien lo sabemos, se construye con actitudes como las que acabamos de relatar.
* Fuente / Meridiano Cultural / 240906
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