Roberto Méndez Martínez
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La Editorial Oriente de Santiago de Cuba publicó en el año 2002 un libro titulado Los misterios de la Ópera, escrito por el intelectual cubano Roberto Méndez Martínez y que viene a ser un texto con especial perfil didáctico. Precisamente, uno de los objetivos que el autor persigue es acercar a los aficionados y a aquellas personas que se han reservado la oportunidad de apreciar esta manifestación artística.
Para ello, Méndez Martínez realiza una panorámica histórica que se remonta a la tragedia y comedia griegas, a la Camerata florentina y otros sucesos que permitieron el surgimiento de un género que ha trascendido durante más de cuatro siglos.
Así, nos hace hincapié en las reformas impuestas por Christoph Gluck y Richard Wagner, pasando por la creación mozartiana, el bel canto italiano, la ópera francesa, la zarzuela española y otros aspectos de gran interés.
Debo destacar la manera con que se exponen en este volumen las diversas opiniones que suscita la llegada del siglo XX y, con él, las nuevas tendencias impresionistas de Claude Debussy y otros notables compositores que apostaron por los colores armónicos, ambientes sugerentes y la atonalidad, contrario a la tradición que defendía la claridad melódica y el virtuosismo per se de los cantantes solistas.
Y digo esto porque son muy conocidos por el público cubano títulos clásicos como La Traviata, de Verdi; La flauta mágica, Così fan tutte y Don Juan, de Mozart; o bien La Bohème, Madame Butterfly y Cavalleria rusticana; pero poco seguramente se sabe de Maura, de Igor Stravinski; Moisés y Aarón, de Arnold Schönberg; o Peleas y Melisanda, de Claude Debussy.
Asimismo, se le dedica un espacio importante al desarrollo del arte operístico en nuestro país desde los tiempos de la colonia española hasta los caminos transitados durante la Revolución; acápite éste que resulta muy interesante, por cuanto muestra datos y anécdotas que para muchos de los cubanos son desconocidos.
Y una vez más me detengo para llamar la atención sobre la poca o ninguna difusión que han tenido en los últimos lustros obras líricas compuestas por artistas del patio como Gaspar Villate, Laureano Fuentes, Ignacio Cervantes, José Mauri, Hubert de Blanck, Eduardo Sánchez de Fuentes y Roberto Sánchez Ferrer, por solo citar algunos nombres.
No conozco directamente la calidad que puedan tener sus partituras respecto a otras que han gozado de mejor camino como son las de Gonzalo Roig y Ernesto Lecuona, pero ¿acaso no son ellos cubanos también? Debiéramos entonces pensar en la custodia y difusión de nuestro legado nacional dentro del rico panorama lírico universal. Es nuestro deber como verdaderos hombres y mujeres de este tiempo.
El lector, músico o no, que pueda pasearse por Los misterios de la Ópera, encontrará una información tratada con amenidad y de fácil comprensión, por cuanto cumple sus presupuestos de despertar en nosotros el interés por iniciar un acercamiento más tangible para con el arte lírico, sus particularidades, intérpretes y escenarios, tanto de Cuba como del resto del mundo.
Roberto Méndez Martínez, nacido en la provincia de Camagüey en 1958, es Doctor en Ciencias del Arte. Tiene publicados varios poemarios, cuadernos de ensayo y una novela, algunos de los cuales le han valido significativos lauros como el Premio Oriente (1999), Premio de la Crítica (2000) y Premio Nicolás Guillén (2001).
Con Los misterios de la Ópera se abre una valiosa página en nuestra literatura. Sin lugar a dudas, constituye un ejemplar necesario al cual debemos acudir todos alguna vez y tenerlo siempre como obligada consulta acerca del tema que le ocupa.
* El autor es pianista y colaborador de CMBF Radio Musical Nacional. |