
Maestro Francesco Belli
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Un nuevo encuentro con el Director italiano Francesco Belli fue la oportunidad que ofreció la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba en el habanero Teatro Auditórium Amadeo Roldán, con la flautista Zorimé Vega en el Concierto No. 1 en Sol Mayor, para flauta y orquesta, de Wolfgang Amadeus Mozart, después de la Obertura de la ópera El rapto en el serrallo, cerrando la Sinfonía No. 3, de Ludwig van Beethoven.
Quiero deslindar la imagen orquestal de la parte mozartiana, que tanto la Obertura…, como el Concierto…, presentan elementos centrados en la norma racionalista, y una cierta ruptura de patrones culturales al uso situados; la primera, en una atmósfera ingenuamente alla turca, como decían entonces y se imaginaba la algarabía (cabe notar la raíz árabe del término y su descripción sonora con triángulo, bombo y platillos o címbalos), o al expandirse en el segundo con juegos de una parte solista que, y es algo común para ambas obras, tensaban los límites al entendimiento del lenguaje musical.
Aquí el Maestro Francesco Belli conduce a todo el equipo de músicos por esos cambios de escenarios como anticipo de acciones y situaciones alusivas al argumento; pero en muy poco tiempo de transición a polos bien distantes, manteniendo la batuta su organicidad al dosificar la carga emotiva, reservándola hasta el momento preciso.
También el concierto, en su interacción con la solista Zorimé Vega, tuvo balance y oscilación desde un centro equilibrado racionalista con sus expansiones; pero en matices distintos que abren lugar al lucimiento virtuoso, y bien que se lució la intérprete; pero sin desprenderse del contexto en un discurso que pone a contrapuntear las partes, aspecto donde también brilló la estrategia trazada por Belli para que a cada una, por mínimamente significativa que resultara, le sintiéramos el máximo de expresividad con la presencia adecuada desde un buen balance, todo en meticuloso empaste y comedimiento emocional.
Zorimé Vega sumó a su sonido claro y poderoso el dominio del estilo y concepto interpretativos para sumarse en ese balance de la carga precisa en un discurso que tiene un centro equilibrado, que si en la Obertura… se abría en una mutabilidad de conflictos dramáticos, aquí se abre en un virtuosismo juguetón e inquieto; pero en ningún momento pierde la compostura y la facilidad para cantar con expresividad, incluso en difíciles pasajes donde el bordado de cuidadosas puntadas va dejando entrever la línea de una melodía escondida.
Y de líneas escondidas vale hablar también, a propósito del cuidadoso trabajo del Maestro Belli, porque no deja escapar una sola con elemento de significación.
Suman aquí, en su haber y en el de la solista, la doble interacción en la presencia de los planos dinámicos y la de recursos polifónicos de propuesta y respuesta en imitación o en variación a todo, por lo cual se siente que hay una esmerada atención para destacar esos guiños que le aportan salero y gracia a este rejuego de la solista y el conjunto
En la segunda parte, con la Sinfonía No 3, de Beethoven, aquella oscilación desde el centro racional duplica su amplitud, que no abandona tal patrón inherente al discurso musical, sólo que ahora tensando más capacidades hacia el pensar y el sentir, en nuevas rupturas, ya más intencionales y evidentes, con los patrones de estabilidad y comedimiento.
Igualmente resultan significativas esas rupturas para el oyente de hoy, aún con las aguas que han corrido en este campo.
Siempre se renueva con cada interpretación la fuerza expresiva, los vaivenes y contrastes si una batuta inteligente enarbolada por un alma sensible, como es el caso, pone a cada uno en su sitio cuando sabe levantar poco a poco; para luego ir dejando bajar hasta un punto y retomar la escalada como quien va asegurando la victoria final a través de sucesivas escaramuzas, antes de dar la batalla última.
Ese es el caso de Belli, quien demuestra no sólo el oficio, la técnica, sino también la sensibilidad para transformar el trazo mudo de la partitura en el sentimiento vibrante que con tanta voluntad se propone compartir con los demás.
* El autor es musicólogo y colaborador de los programas especializados de CMBF Radio Musical Nacional. |