Félix Varela
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Durante su periplo por las emigraciones cubanas, en la Florida, en julio de 1892, José Martí visitó a San Agustín, donde estaban las cenizas del presbítero cubano Félix Varela, el precursor de nuestro ideario independentista, el primero que nos enseñó en pensar…
Entonces visitaría el Apóstol la tumba y se reuniría, también, con los miembros de la comisión que reunían fondos para el proyecto de un monumento a Varela, así como participaría, entre aquellos cubanos generosos y laboriosos, en la constitución del club Padre Varela, expresión de la identidad de sus miembros con el Partido Revolucionario Cubano.
Varela, por esas líneas del destino, y durante sus años de exilio en los Estados Unidos, había batallado de manera incansable, desde la prosa, a favor del desarrollo del pensamiento cubano, desde la conciencia de sí, contribución invaluable en el proceso vivo de construcción del identitario nacional y de la ideología revolucionaria de la que será deudor, desde la niñez, el propio Martí.
Cuando nació José Julián, en La Habana, y en el mes de enero de 1853, días más tarde, pero en la Florida, en febrero de ese mismo año, moría el padre Félix Varela, quien había sido el maestro de José de la Luz y Caballero, el ejemplo ético de Rafael María de Mendive.
En ese proceso intelectual, desde las aulas y fuera de éstas, el germen de un carácter y de una personalidad, las de Martí, forjadas dentro de lo más avanzado, radical y libre del pensamiento político, filosófico y científico de la Cuba colonial, tributario en su propia formación de la obra vareliana que él llevaría a sus máximas potencialidades al organizar la guerra necesaria y dar corpus teórico y práctico a la Revolución, aquella que fue iniciada en la Demajagua por Céspedes, reafirmada por Agramonte en Jimaguayú y por Maceo en Baraguá.
De ahí la coherencia de aquella visita de Martí a la tumba de Varela, reencuentro desde la espiritualidad y las ideas con quien fue, en esencia, su maestro, cuyas cenizas hoy descansan en su patria, y en Aula Magna de la Universidad de La Habana, cuna también del más revolucionario pensamiento cubano.
* La autora es escritora, periodista y biógrafa de José Martí. |