Martí en Cayo Hueso, 1891
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Durante los años preparatorios de la guerra de independencia de 1895, la tercera de las grandes batallas en el siglo XIX frente al poderío español en la Isla, Martí en su condición de Delegado del Partido Revolucionario Cubano realizó numerosos viajes y visitas a diversas comunidades emigradas en los Estados Unidos, y en particular en Tampa y Cayo Hueso.
En uno de esos recorridos suyos, hace 125 años, dialogó no sólo con los patriotas cubanos que trabajaban en aquellas factorías tabacaleras, sino que sostuvo intercambio de criterios y explicó las razones por las que el pueblo de Cuba luchaba para reemprender la guerra que él llamó necesaria, con obreros norteamericanos a los que, gracias a su dominio del idioma inglés, pudo dirigirse en más de una ocasión en esa lengua.
Acompañado por José Dolores Poyo, el General Carlos Roloff y Carolina Rodríguez, La Patriota recorrió Ocala, así como participó en la inauguración de un nuevo poblado en aquellos espacios tampeños que los emigrados llamaron, en su honor, Martí City.
Así pudo reunirse con los miembros de dos clubes patriotas y ante un auditorio integrado por cubanos y estadounidenses, en los clubes que llevaban los nombres de dos héroes norteamericanos que pelearon en la guerra del 69, el General Thomas Jordan (quien fungió como jefe del entonces incipiente Ejército mambí) y el teniente coronel Henry Reeve, quien cayera en combate en tierras matanceras, luego de una leyenda, en la que fue colaborador del Mayor general Ignacio Agramonte en el Camagüey.
Al concluir su diálogo con esos trabajadores, nacidos en Cuba y en los Estados Unidos, José Martí recibió el título de miembro de honor de ambos clubes, homenaje que recibió emocionado, en aquel espacio del Marion Opera House, antes de retornar a Tampa y proseguir viaje hacia Key West para luego, anclar nuevamente, en su atalaya neoyorquina.
Conocedor de la vida y, en particular, de las difíciles circunstancias de los trabajadores en Norteamérica, tanto anglosajones como emigrados de Europa o de la propia Cuba, siempre estuvo el Apóstol inspirado en su voluntad de diálogo participativo con aquella gran masa humilde que, muchas veces, compartía de manera espontánea y casi intuitiva, desde sus propias experiencias, el deseo de libertad y de justicia que inspiraba a Martí y a los patriotas cubanos.
* La autora es escritora, periodista y biógrafa de José Martí. |