Si en 1888 debe enfrentar José Martí la defensa del pueblo cubano, desde las páginas de la propia prensa norteamericana, al ripostar el menosprecio y la campaña desatada, de esencia anexionista, y que él mismo reuniría en el folleto Cuba y los Estados Unidos, unos meses más tarde deberá igualmente entregarse a la batalla de la Conferencia Internacional Americana, mientras se desempeña como cónsul de algunas naciones sudamericanas en Nueva York, y es electo presidente de la Sociedad Literaria Hispanoamericana.
Son los años de su tercera década de vida, intensos y activos, en los que además se verá como delegado del Uruguay en la Comisión Monetaria Internacional Americana, para abrir el espacio de la independencia de los pueblos del sur, en cuyo escenario se inscribe el destino político e histórico de la independencia de Cuba y también la de la hermana Puerto Rico.
En aquellos años escribirá el poemario Versos Sencillos, cuya lectura realizará, en velada entre amigos, con la salud siempre quebrantada por el esfuerzo físico y nervioso de tanta labor, resumen este de vivencias personales, subjetivas, virtual biografía del poeta, quien costeará además su publicación, como lo había hecho, años atrás, con su Ismaelillo.
Y en esos años, como resultado de experiencias y reflexiones, del mismo modo en la vertiente de su periodismo, habrá no verso sino prosa de batalla, como ese artículo ensayístico suyo que aparecería primero en la Revista Ilustrada de Nueva York, y sería editado posteriormente en México, al abrirse el año de 1891, y que conocemos como Nuestra América, programa ambicioso, no sólo por su proyecto político y liberador, de esencia y trascendencia continentales, sino por lo abarcador, desde el plano conceptual, del devenir histórico, social, económico, ideológico, cultural y político para los pueblos de América Latina y del Caribe.
Si en el plano de la poesía, con el poemario Versos Sencillos se expresa en síntesis Martí, para dar otra poética a la lírica que entonces se escribía en nuestro idioma, en ambas orillas del Atlántico, ya en el universo de las ideas, en la historia del pensamiento también la escritura martiana alcanzan sus mayores valores, vigentes en nuestros días, como referente para el ideario de una comunidad de pueblos y naciones unidos, independientes, desarrollados, cultos y libres.
* La autora es escritora, periodista y biógrafa de José Martí. |