Apenas habían transcurrido unos días, pero el ambiente de la ciudad habanera se había caldeado, y las tensiones entre los Voluntarios españoles, esa suerte de grupo paramilitar del integrismo hispano que se convirtió en cuerpo represivo en la urbe, y los jóvenes criollos que estudiaban y se expresaban desde la palabra escrita al juicio oral, cuando José Julián Martí va manifestando, también, un proceso de radicalidad en su escritura.
La batalla del teatro Villanueva, los actos represivos en la capital de la Colonia, el posterior encarcelamiento de Mendive y luego su deportación a España, la clausura del colegio San Pablo contextualizan un pensamiento y un discurso que ya apunta hacia el drama, tras el humor y la ironía de aquellas páginas de El Diablo Cojuelo.
Así aparece, al día siguiente de la batalla en el Villanueva, el único número de La Patria Libre, en el que el adolescente de sólo 16 años escribe y se nos presenta no con aires de burla ni de sátira, sino de intenso dramatismo, con su poema Abdala, en el que hace voto de fe y explicito compromiso con la patria, lo que más tarde reafirmará, de manera abierta, al escribir el soneto ¡10 de octubre!, que fue publicado en el periódico manuscrito El Siboney, de los estudiantes de segunda enseñanza, mientras, se sumaba a la guerra el pueblo de Las Villas y crecía la oleada de la revolución.
Martí tiene 16 años, es un adolescente que ve tronchados sus estudios, y que comienza a trabajar en la oficina de Felipe Gálvez Fatio, para contribuir a la siempre difícil situación económica de su familia. Sufre el consejo de guerra de su maestro, a quien ha estado visitando asiduamente en el Castillo del Príncipe.
Él, como otros jóvenes, desean incorporarse a las filas del Ejército Libertador, pero La Habana está cercada, la única vía posible sería enrolarse en una expedición, y llegar por ese medio a la tierra de Cuba libre, previa salida de la Isla, lo que no puede lograr…
Se va cerrando el cerco, desaparece aquella sonrisa burlona, aquel semblante juvenil, y comienza a fruncir el ceño. Unos meses más tarde, antes de concluir el año, tras el incidente con la escuadra de Voluntarios ante la casa de los Valdés Domínguez, irá a la cárcel con sus amigos…sufrirá largos meses de prisión antes de ir, él de la misma manera, a un consejo de guerra que lo condena a trabajos forzados, cuando sólo cuenta con 17 años...allí, en el presidio y en las canteras, el humor se desvanece, como igualmente la sátira, el adolescente deja de serlo, y comienza a latir el hombre…el dolor, nunca el odio…
* La autora es escritora, periodista y biógrafa de José Martí. |