Mariana Salustiana Martí
y Pérez, La segunda de las
siete hermanas de José Martí.
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Nació Martí en un hogar modesto, integrado por un hombre ya maduro, que se desempeñaba como militar en el Ejército español y que procedía de Valencia, calificado como recto de principios y de fuerte carácter, aunque de escasa instrucción, y de una mujer joven, trece años más joven que su esposo, que llegó de Tenerife, en las Islas Canarias en compañía de su padre, también militar hispano y de sus hermanas, de notable inteligencia y recia voluntad, ya que había aprendido a leer y a escribir por sus propios medios, en un entorno social en el que no se solía dar tales “privilegios” a las mujeres, y especialmente a las de los estratos más pobres. Ella, doña Leonor, se dedicaría al hogar, al cuidado de su primer hijo José Julián y de su esposo, don Mariano.
Después llegó el rosario de hijas, hasta alcanzar la cifra de siete niñas, escalonadamente, de las cuales dos murieron en la infancia, en la ciudad de La Habana y otra, por cierto la hermana más querida de Pepe Martí, en la ciudad de México, durante la estancia de la familia en aquel país, al que fueron, todavía Cuba en guerra, para reunirse con el hijo que, al concluir sus estudios en España, viajó a tierra azteca.
Qué complicada situación económica y cuán difíciles perspectivas para el hogar Martí-Pérez, el cuidar y educar a siete niñas y a un niño, correspondiéndole al varón, por su condición de género, el ser el posible sustento y auxilio de la familia en una sociedad colonial, de valores arcaicos, neofeudales, en la cual sólo había espacio para la mujer en el destino del matrimonio o del hábito religioso.
Las cuatro hermanas que sobrevivieron se casaron y tuvieron sus propios hijos, pero antes de encontrar “acomodo”, es decir, de emprender la carrera para la que serían educadas, debieron ayudar a los padres, siempre en déficit económico, al mantenimiento de las imprescindibles atenciones de las necesidades domésticas, en una familia en la que el padre, don Mariano se licenciaría del ejército, pasaría a ejercer, varias veces, el oficio de celador de barrio (especie de guardia o vigilante), y que con tal desempeño incluía la vivienda para los suyos, amén de fracasar en algunos negocios que emprendió con sus ahorros y la propia dote que recibió su esposa, luego de la muerte del padre de ella, no logrado el beneficio de aquel viaje que todos, es decir, Mariano y Leonor, y los hijuelos que entonces tenían, Pepe, La Chata, es decir la hija que llamaron Leonor, y Ana, el viaje decía, que la familia realizó hacia España, donde no encontraron condiciones para establecerse sólidamente, aunque aumentaría la familia con el nacimiento de otra niña.
Coser para la calle, eso hará doña Leonor y en tal labor estará acompañada por sus hijas, tanto en Cuba como en México, mientras conocedor del oficio porque lo aprendió durante su estadio como militar, será don Mariano sastre en muchísimas ocasiones, al tiempo que el hijo, la única esperanza de algún ingreso, alimentada la fe por el talento del muchacho y de sus estudios, saldrá rebelde, irá a la cárcel y sufrirá el presidio político, los trabajos forzados, y entonces, las niñas deberán ser todavía más hacendosas, para ayudar a sus padres, y estos emprenderán la obra de liberar a su Pepe de las cadenas, de enviarlo a la península, de costear tal viaje en su destierro…
Dura experiencia que el propio José Martí recordará, varias veces en su epistolario más personal, en cartas dirigidas a sus cuñados, cuando el padre enferme y muera en Cuba, en tanto él sufra el exilio en los Estados Unidos, o reciba la noticia de la ceguera de su madre, y él esté involucrado en hacer posible la libertad de la madre mayor, es decir, de su Cuba…
En toda su papelería hay numerosos momentos de amor, de expresión del cariño más sutil y sincero, de poemas que escribe a sus “chiquitas” a quienes extrañaría ya de adolescente en el presidio, y luego en tantos años de separación, porque sólo en México las podrá volver a ver, aunque no pudo abrazar ni dar el beso más ansiado a su adorada Ana.
* La autora es escritora, periodista y biógrafa de José Martí. |