Folleto Cuba y los Estados Unidos
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Conmueve la lectura de aquel artículo, publicado en 1889, hace más de una centuria, en la que se revela toda la estatura intelectual y política alcanzada por Martí cuando era sólo un hombre de 36 años.
Me refiero a la defensa que realizó el Maestro de nuestro pueblo, de nuestra cultura, de nuestra propia historia, cuando ripostó la infamia publicada en la prensa norteamericana, hace 120 años, con el tradicional menosprecio que, en esa nación se ha profesado, ayer y hoy, hacia los pueblos de origen latino, actitud que no ha desaparecido como lo constata la cotidianidad.
En las páginas de un periódico de la ciudad de Filadelfia, The Manufacturer, luego reproducido y redimensionado por The Evening Post, se afirmaba sobre los cubanos:
A los defectos de los hombres de la raza paterna unen el afeminamiento, y una aversión a todo esfuerzo que llega verdaderamente a enfermedad. No se saben valer, son ociosos, de moral deficiente, e incapaces por naturaleza y la experiencia para cumplir con las obligaciones de la ciudadanía de una república grande y libre.
Publicado con el título de Vindicación de Cuba, más tarde recogido en folleto independiente con el título de Cuba y los Estados Unidos, apareció la respuesta martiana:
No somos los cubanos ese pueblo de vagabundos míseros o pigmeos inmorales que a The Manufacturer le place describir; ni el país de inútiles verbosos, incapaces de acción, enemigos del trabajo recio, que, junto con los demás pueblos de América española, suelen pintar viajeros soberbios y escritores. Hemos sufrido impacientes bajo la tiranía; hemos peleado como hombres, y algunas veces como gigantes, para ser libres; estamos atravesando aquel período de reposo turbulento, lleno, de gérmenes de revuelta, que sigue naturalmente a un período de acción excesiva y desgraciada (…) Merecemos en la hora de nuestro infortunio, el respeto de los que no nos ayudaron cuando quisimos sacudirlo.
Hoy, y todavía, en los Estados Unidos se encuentra el mismo espíritu aunque, y en su seno, como nación multiétnica y multicultural, ya la población latina supere los 40 millones de personas y sea esta, la comunidad de mayor crecimiento demográfico en aquel país.
José Martí, tres años antes de fundar el Partido Revolucionario Cubano, asumió la voz de todo un pueblo, el cubano y, por extensión, de América latina, en defensa de nuestra identidad cultural, con el sentido ético de la dignidad y el decoro, en lógica consecuencia política y moral con la historia de nuestras naciones.
* La autora es escritora, periodista y biógrafa de José Martí. |