José Martí, 1975
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En toda la papelería martiana, y entre los numerosos acontecimientos de su vida, encontramos referencias a sus amigos y compañeros, a sus afectos más personales.
Después vienen las biografías, los estudios especializados, y las memorias evocadas y escritas por coetáneos, destacándose entre la profusa bibliografía numerosas transgresiones, y afirmaciones de índole muy personal que no siempre tienen fundamentos reales.
Unos personajes se subrayan y otros como que resultan opacados, desde el silencio que apenas les da espacio, por eso, y para salvar una de esas injustas omisiones, rescatando su figura, quiero hablar del otro Valdés Domínguez en la historia del Apóstol, del que se graduó de abogado en España, durante el destierro al que se vio impelido, del doctor Eusebio Valdés Domínguez y Quintano, hermano del otro, de Fermín que fue médico.
Eusebio había nacido en La Habana el 5 de marzo de 1846, y era mayor en siete años de José Julián. También falleció en su ciudad natal, el 14 de diciembre de 1887, en aquel espacio de la historia que se conoce, con palabras martianas, como los años del reposo turbulento y que además él calificara como la tregua fecunda. Al morir no había constituido familia, y expiró soltero descendencia.
Los padres de ambos hermanos fueron el presbítero guatemalteco José Mariano Domínguez y Salvajauregui, quien ofició en la capital de la colonia, y en la que moriría el 6 de diciembre de 1878, meses después del Zanjón, a los 93 años de edad y la madre lo sería la criolla Mercedes Quintano y Brenes, nacida en Camaguey, el 19 de septiembre de 1815, quien falleció en La Habana, el 2 de marzo de 1888, a los 74 años de edad, casi veinte años más joven que el hombre con el que mantuvo relaciones, y al que dio dos hijos.
De Eusebio, como lo ha señalado el investigador Luis García Pascual, se suele hablar menos, aunque era el que más intimaba y se relacionaba con Martí, pues durante la estancia de este en México le dirigió una carta a Eusebio fechada el 16 de octubre de 1875 (José Martí: Epistolario tl, p. 44), de la que sólo se conoce un, fragmento que tuve la suerte de encontrar en la Colección de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, perteneciente al notable literato y maestro de Martí, Anselmo Suárez y Romero; así como son conocidas las cariñosas líneas que, junto con un libro le dirigió Eusebio desde La Habana el 27 de abril del siguiente año; lo que demuestra que mantuvieron correspondencia durante la permanencia de Martí en México, como lo ha destacado puntualmente con ese afán de reconstruir la historia y de rescatar la verdad que anima al buen don Luis.
Cuando concluyó la primera guerra, tras una batalla de casi diez años, y tras el Pacto del Zanjón, José Martí, con su esposa que esperaba un hijo, Carmen Zayas Bazán retornarían a Cuba.
Durante ese período de tiempo, un año y 25 días de la estancia del joven Martí en La Habana, entre los años 1878 y 1879, en los que además de vivir la experiencia y recibir la alegría de la paternidad, volvió a la lucha, incorporándose al clandestinaje en los preparativos de otra insurrección que, en la historia de Cuba se conocería como “la guerra chiquita”, se reencontró José Martí con su amigo Eusebio Valdés Domínguez a quien no veía desde aquel período de destierro que compartieron ambos, y también Fermín, mientras concluían los tres sus carreras universitarias.
Afirma García Pascual que Martí, como lo asevera en una carta escrita a su amigo, el mexicano Manuel A. Mercado, y fechada en octubre de 1878, hablaba José Julián de sus tareas como pasante, en bufetes habaneros, y la dirección que ofrecía en su epístola era la del bufete del propio Eusebio, lo que lleva al investigador a señalar que Martí acompañaba en sus labores a Eusebio.
Otro elemento que da protagonismo a este Valdés Domínguez es su propia participación en las veladas literarias que se celebraban, en aquellos años finales de los 70, en la capital de la colonia y que se desarrollaban en el Liceo de Guanabacoa, institución que contó con la presencia y la activa oratoria de José Martí.
* La autora es escritora, periodista y biógrafa de José Martí. |