El tema de la raza, y en específico, de la discriminación racial y el odio que divide a los hombres ha sido uno de los aspectos que más han interesado a los historiadores al tratar la mirada de José Martí, y la sustancia humanística de su ideario, alimentado por el principio ético y moral de un profundo antirracismo.
La desaparecida ensayista Leyda Oquendo destacó que el tema y su debate no había desaparecido en la sociedad cubana contemporánea y que, en la obra de Martí está la clave para el análisis, como legítima expresión de su pensamiento social e ideológico, como lo testimonia el propio desarrollo de ese tratamiento martiano, en el proceso siempre en desarrollo de su propia vida.
Así, y en la primera línea del combate por la independencia, como en los días de la Demajagua, estaba la lucha primero contra la esclavitud y, luego de su abolición, en la década de los 80 del siglo XIX, contra la discriminación racial y el odio fomentado, por el régimen colonial, para mantener divididos a los cubanos, como había sucedido desde los primeros años de esa centuria.
Y en el proceso de unir a todo el pueblo, a los veteranos de la guerra y a los pinos nuevos, en su recorrido por las emigraciones y en la papelería que escribió para sus colaboradores en la Isla, dejó el Delegado del Partido Revolucionario la conciencia de su fervoroso antirracismo.
Haber vivido durante casi tres lustros en los Estados Unidos, conocer el testimonio vivido de la feroz discriminación racial en esa nación, incluso después de haber concluido, dos décadas atrás la guerra de secesión y de haberse decretado la abolición en todos los estados, en cumplimiento de las disposiciones del presidente Abraham Lincoln, permitió también a Martí profundizar en el tema del racismo, no solo como un concepto moral, sino como una herida abierta, tal y como él la constaba, cotidianamente, en la sociedad norteamericana.
* La autora es escritora, periodista y biógrafa de José Martí. |