Foto: Paulina Álvarez
la Emperatriz del Danzonete
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En más de una ocasión, quien escribe este comentario, sale a caminar por las barriadas habaneras, para visitar librerías, libreros que venden en los portales y en las escaleras de los edificios; y en cualquier lugar donde pudiera existir alguien capaz de intercambiar una publicación de uso.
Muchas veces no consigue lo deseado, más bien, soñado. En otras ocasiones, se acerca al propósito en su periplo como comprador empedernido de libros. Pero hay veces… Hay veces que llega a sus manos una sorpresa, lo inesperado: ese libro cómplice que le acompañará para siempre.
Así ocurrió hace unos días, cuando compró, de uso: Ellos hacen la música cubana, del investigador Raúl Martínez Rodríguez.
Juan Piñera conocía al autor desde mucho antes, casi desde los inicios del Museo Nacional de la Música, en donde trabajaba aquel. En más de una oportunidad Raúl Martínez, tomador de café, invitaba a Piñera, de paso por el museo, a degustar una, dos, tres tacitas… en casa de sabe quién, en los alrededores de la institución.
Entre sorbo y sorbo se hablaba de todo y más bien, de aquellas personalidades que aparecerían, años más tarde, en 1998, entre las páginas de Ellos hacen la música cubana.
En conversaciones, unas veces largas, otras apresuradas, según se tuviera tiempo o no, Raúl Martínez hablaba de sus proyectos y de la vida y milagros, no de compositores, intérpretes e investigadores que han estado forjando los avatares musicales en la Isla, si no –y más bien- de personajes subyugantes… Ahí está el don de ser un buen conversador.
Raúl Martínez es conversador, muy conversador; y –además- observador: como todo buen investigador ha de ser. Esta última condición influye en la primera, dando un matiz de verosimilitud a lo que se lee. Por otra parte, lo de ser locuaz convierte el acto de la lectura en un verdadero placer, y no en una agotadora marcha hacia el aburrimiento.
Este es el misterio esencial de Ellos hacen la música cubana, donde Raúl Martínez presenta sus cartas credenciales en una suerte de libro ameno y enjundioso.
En este más que placentero volumen, mediante un sorprendente ajiaco, el autor mezcla a músicos tan disímiles como el editor Juan Federico Edelmann, a las cantantes Paulina Álvarez y Gisela Hernández, o a los compositores Guillermo Tomás y Hubert de Blanck.
En todos y cada uno de los breves trabajos que conforman Ellos hacen la música (16 en total), Raúl Martínez nos introduce en el personaje desde el mismo instante que presenta el título: Aniceto y el danzonete; Esther Borja: dama de la canción cubana; ¡Qué me digan Pacho!; o Chez Bola y así, sucesivamente, mezcla músicos populares y cultos en su libro.
De tal manera nos hace reflexionar sobre la riqueza y diversidad de la música cubana, porque es más importante rescatar del olvido a Ana Agüado, la Calandria Cienfueguera, que abrumarnos con un libro que nunca se leerá porque jamás se creerá en él, por muchas verdades que diga.
*El autor es compositor e instrumentista, profesor del Instituto Superior de Arte
y director de programas de CMBF, Radio Musical Nacional.
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