Las Terrazas
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Se dice en Cuba, con razón, que la localidad Las Terrazas, en la occidental provincia de Pinar del Río, es uno de los más bellos espacios de la Isla, donde conviven la Naturaleza y los seres humanos, entre ellos muchos artistas de la plástica que decidieron residir en tan hermoso lugar, sereno, inspirador de sueños, dejando atrás el bullicio, la contaminación y el ajetreo de las ciudades mayores.
El complejo turístico Las Terrazas (el que debe su nombre a la forma en que fue cortada la tierra para sembradíos en las montañas) está ubicado en el corazón de la Sierra del Rosario, elevación a la que la UNESCO declaró primera Reserva de la Biosfera en Cuba, y en el extremo oriental de la Cordillera de Guaniguanico. El aire en este lugar es puro, casi transparente, como si pudiera tocarse con lo más íntimo de los sentidos.
Es en ese paradisíaco sitio de hermosísimos paisajes que nació la comunidad Las Terrazas, rodeada de cadenas montañosas, valles estrechos, arroyos y bosques; y también de un mundo animal en el que se observan reptiles únicos en su especie, como el lagarto de agua y una de las ranas más pequeñitas del planeta. Por los bosques vuelan una enorme y diferenciada cantidad de aves, entre ellas el Tocororo, símbolo de la nación cubana, pues en sus plumas se funden el rojo, el azul y el blanco de la enseña nacional.
Tierra considerada privilegiada por la Naturaleza, en este territorio pinareño de cinco mil hectáreas, a un poco más de un centenar de kilómetros de La Habana, pueden observarse además aves migratorias en busca del refugio del trópico.
Es en este conjunto natural de inigualables valores que se edificó el Complejo Turístico de Las Terrazas, donde las artes plásticas y la artesanía ejercen un dominio sobre los habitantes de las viviendas, todas con una singular y atractiva arquitectura en armonía absoluta con el entorno que las rodea.
Quienes visitan el sitio se encuentran otras agradables sorpresas, pues radican La Casa del Campesino, la Fondita de Mercedes, la cafetería restaurante El Almácigo, El Café de María, y el hotel Moka, erigido sobre una colina en el valle San Juan. Todos estos encantadores locales son atendidos por personas residentes en aquella zona.
Pero hay más. Otro de los atractivos de este especial lugar son las ruinas de los cafetales franceses del siglo XIX, muy próximos a los valles donde se encuentran los ríos Pedernales, San Juan, Bayate, Manantiales y San Francisco.
Mucho puede andarse por aquellos parajes, desde las visitas a las valiosos recuerdos dejados por los galos en sus antiguas propiedades hasta tomar baños naturales en los ríos del San Juan y Bayate, conocer a los artistas que siempre tienen abiertos sus hogares a los recién llegados, algunos en plena faena creadora, otros con el placer de mostrar la obra concluida.
Luego de encontrarse con Las Terrazas, andar por sus senderos, escalar sus montañas, bañarse en las cristalinas aguas de sus pocetas, descansar en un confortable hotel, le será difícil regresar a la ciudad, pues carecen de la perfecta confluencia de la Naturaleza y el hombre en un lugar virtualmente virgen y prohibido para ojos profanos.
Foto http://www.guerrillero.co.cu
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