Río Máximo
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Los ojos y el espíritu humano se encandilan al contemplar los cangilones del Río Máximo, en la zona norte de la provincia cubana de Camagüey, cerca de la Sierra de Cubitas. Parece más que una formación de la Naturaleza y por un instante, confundidos, creemos que estamos ante una pintura dotada de los más bellos y combinados tonos. Tal es la hermosura y el esplendor escondido entre las aguas del río Máximo.
Es pequeño el Máximo, apenas 66,2 kilómetros de largo, pero el hecho de que en uno de sus tramos cuente con un canal de desvío, permite que la piscina natural formada por los cangilones carezca de sustancias nocivas a la salud, pues después de degradarlas las vierte aguas abajo.
De ahí que, cuando usted penetra, como intentando mantener el encanto de la placidez del sitio, percibe que está en un santuario de transparencia, frescor y bellezas perpetuas, que quizás, no debieran ser ni perturbadas por la presencia humana.
Los cangilones, inmersos o en la superficie como losas de mármol, son blancos, de un blancor que enceguece los ojos, y la limpidez de las aguas hace que todo parezca iluminado. Este lugar, uno de los más singulares del planeta, comenzó a formarse hace unos 28 millones de años.
El Río Máximo, indican los especialistas, cruza una zona de rocas calizas cristalizadas, cubiertas por un profundo suelo aluvial. Ello ha zanjado las entrañas a un manto de rocas calizas subyacentes a lo largo de 350 metros. Por su singularidad y belleza fue declarado Monumento Nacional.
En 1867, el sacerdote, geógrafo y escritor español Antonio Perpiña visitó los cangilones. Sus impresiones aparecieron en su libro titulado El Camagüey, de 1889. Respecto al bellísimo sitio refiere:
Era el murmurio de las aguas del Río Máximo. ¡Qué aguas tan cristalinas las de aquel caudaloso río! ¡Qué márgenes tan pintorescas! Era aquello un Edén.
Para los camagüeyanos, Los Cangilones, que es como se conoce el lugar, han sido, y son, tradicional sitio de recreo y esparcimiento; un paisaje de referencia para quienes disfrutan la paz, el sosiego y la belleza.
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