San Juan camagüeyano
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El llamado San Juan camagüeyano es una de las fiestas más antiguas y tradicionales de Cuba, pues comenzaron entre los años 1725 y 1728, cuando en el mes de junio los criadores de ganado (no olvidar que incluso en la actualidad ese territorio es netamente ganadero), traían sus animales a las ventas anuales a la villa principal de Santa María del Puerto del Príncipe.
En la comitiva de patrones y reses venían también los peones, quienes se habituaron a la organización de juegos de rodeo, entre ellas las carreras de caballo, lo que fue conformado las fiestas de junio. Como el 24 de ese mes es el día de San Juan, que se celebraba en España y otros países europeos, aquel festejo popular se fue adecuando a la religiosa.
De ahí que primero tomara las calles adoquinadas de la villa de Puerto Príncipe la fiesta católica del Corpus Christi, con una procesión solemne, y con los años le siguieron sin interrupción las populares.
En una historia de muchos años, el San Juan del Camagüey dejó en el olvido su motivo primario, surgido con la venta del ganado vacuno.
Comenzaron a disfrazarse los habitantes de la capital, en una etapa en que el del “mono viejo” se hizo famoso hasta nuestros días. También, apareció un remedo de los diablitos abakúa, que no son oriundos de aquel territorio centro-oriental, pues los esclavos africanos existentes eran de predominancia del Congo.
Según los historiadores de la época, ya en 1817, la fiesta del San Juan fue generando hacia un carnaval, con la aparición de calesas, volantas y carruajes, en las que desfilaban las más hermosas mujeres de la localidad, por cierto muy famosas en la Isla por su belleza.
Una de las iniciativas con las que se ponía fin a la fiesta, que duraba unos quince días era la quema de un muñeco identificado con San Pedro, el cual era enterrado en medio del llanto ficticio de las damas.
Luego, tardíamente y en un estilo muy particular, diferentes a las de Santiago de Cuba, por ejemplo, aparecieron las congas en los años 30 del siglo XX. Su batería se basaba en tambores de barriles y campanas, que seguían el monoritmo, de una banda militar.
A las celebraciones se le adicionaron transformaciones, en especial después del triunfo de la Revolución en 1959, sin perder sus esencias originales. Así se realizaba la elección del feo, cocinas de tortillas y ajiacos gigantes, elección de estrellas y luceros, concursos y convocatorias de carteles y otros, carnaval infantil, y cambios en los recorridos de los paseos.
De las muchas fiestas de la época colonial cubana sólo el San Juan de Camagüey ha sobrevivido hasta nuestros días, en el mes de junio, para orgullo y satisfacción de los cubanos del siglo XXI, aún cuando con el paso del tiempo ha sufrido cambios y mutaciones. Sin embargo, los sanjuaneros del Camagüey siguen ahí celebrando su antiquísima fiesta del 24 de junio, lo que esperamos perdure por los siglos de los siglos.
Foto http://www.cadenagramonte.cu
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